El campo de acción del politólogo[1]
Gustavo Adolfo Molina P.
Doctor en Ciencias Políticas y Sociología
Universidad Complutense de Madrid
Profesor Departamento de Ciencia Política
Universidad Nacional de Colombia Sede – Medellín
El mundo
contemporáneo ha entrado en una etapa de transformaciones importantes que aun
no define un camino expedito para enfrentar el futuro, no obstante se diga que
la posmodernidad ya está aquí y su presencia nos atrape a todos de manera
inexorable.
Tales
transformaciones podrían mas bien presentarse como momentos de transición de
las sociedades hacia etapas de organización diferentes, que ofrecen
combinaciones de formas modernas de agrupación societaria (para algunos
superadas) y formas posmodernas, en las que las sociedades más avanzadas llevan
la delantera.
En materia
política, nuestros países latinoamericanos viven una realidad que bien podría
calificarse de híbrida en cuanto a la modernidad y la posmodernidad se refiere,
mostrando por un lado proyectos políticos inconclusos de los estados modernos,
sin haber transformado plenamente sus instituciones, ni logrado todos los
cambios que la modernización anunciaba (modernización del estado, aperturas
políticas, descentralización administrativa, etc.) y mostrando por otro lado, de
manera simultanea, propuestas y acciones con perspectiva de cambio (aperturas
económico- comerciales, transnacionalización, debilitamiento del estado-nación
y apuestas por su desaparición, dependiendo de quien o quienes hagan los
análisis, aclarando que esta no es la idea de quien escribe).
En esta compleja y
difícil realidad, el estudio de la política precientifica ( la general de
antes, la que aun no poseía estatuto científico ) aparecía con ofertas de interés especial,
rehaciendo temas de estudio considerados desde la antigüedad ( los griegos ) que
no se distanciaban del todo de los campos ya avizorados: los gobiernos, la
democracia, los individuos, la ciudad ( en ellos, el estado), las familias, la
economía, la sociedad; advirtiendo que los significados de los conceptos y
categorías serán diferentes al ser abordados en épocas posteriores, tal y como
lo indica Sartori (2000: 202-208).
Evolucionando las
sociedades y sus formas de organización, evolucionando las instituciones y sus
funciones, evolucionando las personas y su conceptualización filosófica, tanto
en el plano individual como social, el rehacer de lo estudiado se complementa
con las nuevas posibilidades que la política moderna enfrenta: una política mas
cercana al ciudadano, una política a la que se le hace veeduría, una política que
debe mostrar resultados, una política inscrita en lo local y lo regional, una
política internacionalizada en un mundo global.
La política ( en su
precientificidad ) sin desaparecer, ha dado paso al surgimiento de una ciencia mas especializada en sus objetos de
estudio, a una mejor realización en sus elaboraciones teóricas y a una adopción
de métodos de investigación ( cuantitativos y cualitativos) que la llevan a
mostrarse en su transito y reconversión, como una ciencia que tiene su lugar
dentro del fértil campo de las ciencias sociales y humanas, poseyendo hoy en
día la fortaleza de una ciencia nueva ( la ciencia política) que brinda
opciones de conocimiento, de investigación y de actuación – intervención, en
esa etapa de transformaciones mencionada en el segundo párrafo de la pagina 1,
que cabalga a galope entre el presente y el futuro.
La ciencia política
se muestra hoy como un objeto de estudio profesionalizante, que en materia
académica y curricular permite la inclusión y el tratamiento de teorías, textos
y discursos consolidados, tales como la teoría del estado, el estudio del poder
y la subjetividad, el gobierno y la gobernabilidad, la teoría política
entendida como historia del pensamiento, la cultura política, los sistemas
políticos, los partidos políticos y los sistemas electorales, las políticas
publicas, las relaciones internacionales, la política comparada, e igualmente y
con el mismo peso y trascendencia, temas de investigación específicos, propios
de las realidades socio-económicas de cada país.
En Colombia por
ejemplo, la ciencia política permite un acercamiento y una reflexión sobre el
conflicto político - social y militar recurrente, sobre el papel de los
diferentes poderes del estado, el congreso y sus funciones, el ejecutivo, la
rama judicial, la ley y la justicia. Permite también un acercamiento y una
reflexión sobre la administración publica, los poderes de las administraciones
locales y regionales, la participación de la ciudadanía en los procesos
colectivos y la definición y presencia de la sociedad civil en las tareas de
construir sociedad, en aras de mejorar la calidad de vida de la población.
Quien estudia
ciencia política no solo accede a un conocimiento especifico, accede también a
un campo del saber que día tras día perfecciona sus métodos de investigación,
moviéndose entre la aplicación de la teoría de sistemas y la inclusión en
estudios de carácter interdisciplinario que se enrutan hacia los análisis
prospectivos. Hoy es muy posible que los politólogos sean reclamados
laboralmente en campos que antes no permitían su presencia: el gobierno publico
y la gestión publica, el ordenamiento territorial, las relaciones
internacionales, la carrera diplomática, la planeación de las organizaciones
tanto publicas como privadas, la gerencia y la gestión de las Ongs, así como
los planes estratégicos de carácter institucional, la docencia, la
investigación, el periodismo especializado y la asesoria a campañas políticas.
Ha de señalarse
además, que el estudio de la ciencia política permite también cierta mirada “omnicomprensiva”
sobre el mundo, sin pretender que sea mostrada
como “la gran ciencia”, pero si una constituida entre las imprescindibles a la
hora de conocer la historia de las sociedades y sus instituciones y la de los
pobladores convertidos en actores políticos, individuales y colectivos.
El programa de Ciencia
Política de la Universidad Nacional
de Colombia Sede – Bogota, posee el siguiente plan de estudios (con vigencia al
2.011). Consultarlo en http://www.derecho.unal.edu.co/pdfs/plan-estudios/malla-pregrado-ciencia.pdf
El programa tiene
tres (3) componentes: 1. Fundamentación; 2. Disciplinar o profesional y, 3.
Libre elección y, existen además las agrupaciones temáticas:
1. Fundamentación (Semestres
I y II): En el que se destacan las asignaturas: Teoría e Historia
Constitucional, Historia Política Moderna, Historia Política y Socioeconómica
de Colombia Siglo XIX e Introducción a la Ciencia Política (Semestre I) y
Teoría del Estado, Procesos Políticos de America Latina, Historia Política y Socioeconómica
de Colombia Siglo XX (en el Semestre II).
2. Disciplinar o
profesional (Semestres III, IV, V y VI): En el que se destacan las asignaturas:
Teorías Políticas Modernas, Teoría de las Relaciones Internacionales, Sistemas Políticos,
Economía Publica (Semestre III); Teorías Políticas Contemporáneas, Teorías de la Globalización ,
Partidos Políticos y Sistemas Electorales, Teorías de la Administración Publica
(Semestre IV); Teorías del Poder, Instituciones y Derecho Internacional
Publico, Sistema Político Colombiano, Gobierno y Políticas Publicas, Método y Análisis
Comparado (Semestre V); Teorías de la Cultura Política (Semestre VI).
3. Libre Elección:
En los semestres VII y VIII, existen 10 asignaturas denominadas de libre elección.
Como bien puede
apreciarse, existen otras asignaturas denominadas Optativas, en los semestres
II y VI.
Es importante apreciar
también, que existen cuatro (4) niveles de Inglés, que son de cumplimiento
obligatorio, así como las asignaturas : Introducción a la Investigación , Métodos
Cuantitativos y Cualitativos, Diseño de Investigación y Trabajo de Grado en el
último semestre, la cual tiene asignados más créditos que cada una de las demás,
tomándolas por separado.