viernes, 18 de febrero de 2011

Las Reformas Políticas en Colombia entre 1991 y 2003: una descripción

Por : Gustavo Adolfo Molina P.
                                               Doctor en Ciencias Políticas y Sociología
                                                                      Universidad Complutense de Madrid
                                                                      Profesor Asociado de Ciencia Política
                                                                      Universidad Nacional de Colombia



I. Algunos antecedentes.

En el texto titulado: “Reformas políticas. Apertura democrática”, edición dirigida por Cristina de la Torre, de 1985, el cual incluye artículos de varios autores (Jaime Castro, Virgilio Barco, Carlos Lemos, Álvaro Leyva, Alfredo Vásquez Carrizosa, Luis Carlos Galán, entre otros) se puede apreciar con claridad cuales eran los puntos que estaban en discusión para ser tenidos en cuenta en una reforma política.
Luis Carlos Galán, en artículo escrito para esa edición, mencionaba los siguientes:

“Considero oportuno comentar algunos de los puntos significativos en el contenido de la reforma política, en lo que se refiere a proyectos de ley o de actos legislativos:
·         La reforma electoral
·         Articulo 120
·         Estatuto de oposición
·         Carrera administrativa
·         Acceso a los medios de comunicación
·         Democracia interna de los partidos
·         Modernización del estado y democracia
·         Justicia
·         Contraloría[1]

Cada uno de estos puntos se desglosaba en varios mas y apuntaban a fortalecer la idea, según el autor, de que una reforma política era mucho más que un problema jurídico y que en lo fundamental era un asunto de cultura política, esto es, adquisición de valores, cambio de mentalidad y formación de conciencia sobre derechos y deberes de un sistema democrático.

Si bien los puntos mencionados no pasan de ser considerados como la visión personal de Galán, su referencia está motivada en mostrar que tipo de discusión temática se adelantaba por aquel entonces.

En el período de la administración de Virgilio Barco (1.986 – 1.990) se presentaron tanto una propuesta de plebiscito, como otra de referendo (ambas en 1.988), encaminadas al logro de una reforma política cuyos puntos han sido considerados como la antesala de la convocatoria de la asamblea constituyente de 1.991 (se hace referencia a los puntos que se discutían en el congreso y no a otras posibles causas de la convocatoria).

Entre los puntos a considerar de lo que se pensaba por parte de la administración de Virgilio Barco, debían ser objeto de la reforma política, tenemos:

“Profundización de la democracia por la vía de una mayor participación popular, mediante instrumentos como la financiación política ( inicialmente solo los gastos electorales), la circunscripción nacional para las minorías, los mecanismos populares de participación ( inicialmente la consulta popular en el ámbito local), el voto obligatorio, y aunque no los hemos mencionado, los proyectos de ley sobre la carrera administrativa de empleados públicos en las entidades territoriales y la organización administrativa del distrito especial, que estaban dirigidos a buscar mayor eficiencia en la administración publica y a ponerle coto al clientelismo municipal y departamental.[2]” 

En esta otra mirada, un tanto mas adelante en el tiempo, podemos apreciar igualmente, esta vez en la persona del ex ministro Fernando Cepeda, unas ideas sobre los puntos claves a tener en cuenta en una reforma política, situaciones ambas pensadas antes de la asamblea nacional constituyente.




[1] Galán, Luis Carlos. “Paz, reforma política y democracia” incluido en: Reformas políticas. Apertura democrática. Edición preparada por Cristina de la Torre, Editorial Oveja Negra, Bogota 1.985 Págs. 126 y siguientes.

[2] Cepeda Ulloa, Fernando. “La reforma política en Colombia” Documento en Internet, 2.001 Págs. 4 y 5   

lunes, 24 de enero de 2011

EL MOVIMIENTO CIUDADANO: LAS ASOCIACIONES VECINALES

Antonio Camacho Herrera                  Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Profesor Universidad de Sevilla
Uno de los movimientos más genuinos de los movimientos sociales es el ciu­dadano. Este se compone de asociaciones que tienen en la participación su máxi­ma pretensión. Constituye un factor básico para el sostenimiento de la democra­cia, puesto que mediante el mismo se genera una integración y articulación muy eficiente de la población en el marco político y social. Mengod (1992) señala que nos encontramos ante un movimiento de base, pluralista y unitario que debe ins­cribirse en una sociedad justa y solidaria, sin que se produzcan discriminaciones, ni exclusiones.
La conceptualización de movimiento ciudadano tiene significados diversos. Indica Galán (1992) que el origen del mismo se puede encontrar en los ciclos de manifestaciones del proletariado que ha tenido altos y bajos y momentos de movi­lización específicos. Nos situamos ante unos movimientos en los que participan diferentes clases sociales y que están articulados en torno a finalidades de carácter civil. Bastantes personas que pertenecen a este movimiento, provienen de segmen­tos sociales que debido a la situación de crisis económica se encuentran al margen del mercado de trabajo y de los sistemas de protección social, lo que implica un recrudecimiento de acciones cuando las situaciones empeoran ostensiblemente.
También hay quien considera que son los diferentes ambientes los que propi­cian el surgimiento del movimiento ciudadano, por lo que solamente se pueden tener en cuenta como tales, si las medidas de fuerza que propugnan son capaces de transformar la situación de una comunidad, sociedad o el propio Estado, en mate­rias tales como: urbanismo, vivienda, infraestructuras, desigualdades sociales, etc.
En España, el movimiento ciudadano se inició en zonas excluidas y se propagó de forma rápida hacia barriadas populares con una situación infraestructural más idónea y a sectores más interclasistas, en los que se solicitaba una distribución más ecuánime del espacio y de la vivienda, favoreciendo la expansión de la participación y la democracia. Estos primeros movimientos ciudadanos tenían una raigambre común: el territorio. Las personas que participaron en ellos, pusieron en marcha acciones tendentes a la consecución de viviendas, transportes, educación, sanidad, etc. Además, se organizaron de forma que agruparon a personas pertenecientes a diferentes clases sociales y vincularon a sus acciones a profesionales y técnicos cua­lificados, facilitaron el acercamiento a los medios de comunicación y, también, a los partidos políticos, con lo cual se consolidó un conglomerado reivindicativo muy importante que luchaba por la democracia y la libertad.
Los movimientos ciudadanos actuales tienen una corta historia. Aparecen en todo el mundo a partir de los años sesenta del siglo XX, aunque tienen una tradi­ción más antigua que, en algunos casos, podemos encontrar antecedentes en los últimos años de la Edad Media. De este modo en el norte y centro de Europa pode­mos encontrarnos con varios modelos de movimientos urbanos y ciudadanos. Durante los años sesenta algunos grupos pusieron en marcha luchas y guerrillas urbanas que tenían una orientación cercana a los colectivos y partidos de extrema izquierda, que fueron degenerando en acciones de carácter terrorista que ya están muy alejadas de los postulados del movimiento ciudadano. Otro ejemplo a consi­derar, lo constituyen los movimientos ciudadanos que reivindicaban la revitalización de la democracia de base, de los poderes locales, de las acciones tendentes a la optimización del medio ambiente, lo cual ha llevado incluso a nuevas maneras de trabajar entre los colectivos verdes y los partidos de corte ecologista.

En países como los Estados Unidos los colectivos urbanos y los nuevos movi­mientos sociales, que estaban configurados por grupos de negros, hispanos, homo­sexuales, etc., han llevado a cabo acciones unitarias en ciertos casos, pero no han podido articular propuestas políticas de carácter global. A nivel local, en determi­nados barrios de algunas ciudades, como Brooklyn en New York, han sido los pro­pios poderes públicos los que han apoyado iniciativas de determinadas comunida­des, como la negra en este caso, propiciándose una mejora de la organización comunitaria y un fomento del asociacionismo, favoreciendo que determinados líde­res del barrio trasladaran su acción a la arena política y defendieran las propuestas generadas en su sector social. Otro ejemplo, lo encontramos en Canadá donde los movimientos ciudadanos se han transformado bastante, ya que el elevar sus pro­puestas a los poderes públicos, ha originado transformaciones concretas en las polí­ticas sociales que se estaban implementando, aunque sólo en determinadas situa­ciones y diversos aspectos específicos. Con lo cual, podemos decir que las acciones gubernamentales globales no se han generalizado para toda la población.
En algunos lugares de la zona austral africana, los movimientos ciudadanos han favorecido un acercamiento entre las comunidades autóctonas de los países y los gobiernos y han logrado unificar en cierta manera, las tradiciones locales con las exigencias que tiene un estado moderno en la actualidad. Además, hay que reseñar que su forma de proceder ha servido como agente de socialización para los com­portamientos políticos modernos, que no han tenido que marginalizar, ni destruir, la cultura tradicional del país, sino integrarla en un todo sincrético en el que se aúnan lo tradicional y lo moderno. Este equilibrio que se ha venido manteniendo, no sin esfuerzo, durante los años noventa del siglo XX, se está rompiendo paulati­namente en Zimbabwe, actualmente en el año 2000, debido a la presión que está ejerciendo el gobierno del país, de mayoría negra, contra los blancos que todavía viven en el mismo y que decidieron quedarse allí después de las guerras raciales de 1980.

jueves, 13 de enero de 2011

EDUCACIÓN CIUDADANA Y CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA





Pedro Gallardo Vázquez

Universidad de Sevilla. Facultad de Ciencias de la Educación. Departamento de Teoría e Historia de la Educación y Pedagogía Social. C/ Camilo José Cela s/n. 41018 - Sevilla. Correo-e:  pgallardo@us.es

Resumen. A lo largo del presente artículo abordaremos el tema de la educación ciudadana para la convivencia democrática. Tras hacer una referencia al concepto de ciudadanía y describir alguna de las dimensiones de los conceptos de ciudadanía más significativos que se ofrecen desde diversas disciplinas, hablaremos del valor de la educación ciudadana como “herramienta esencial” para aprender a convivir juntos en una sociedad cada vez más abierta, compleja y global, destacando la importancia de la educación para la tolerancia y la educación para la solidaridad como vía para la consecución de una verdadera convivencia social.
PALABRAS CLAVE: Ciudadanía, educación ciudadana, convivencia democrática, tolerancia, solidaridad.

Summary. Throughout this article we will deal with the topic of the citizen education for the democratic co-existence.
   After mentioning the concept of citizenship describing it in relation to different subjects, we will follow talking about the value of the citizen education as an essential tool to learn how to live together in a more  and more open-minded, complex and global society.
   We will remark the importance of education to get tolerance and solidarity as well as a way of achieving a real social co-existence.
 KEY WORDS: Citizenship, citizen education, democratic co-existence, tolerance, solidarity.

1. Introducción
   En el mundo globalizado e interdependiente en el que vivimos, la solidaridad entre los pueblos aparece a menudo como un suplemento, en el mejor de los casos, una actividad que se ejerce ocasionalmente y que queda en manos de organizaciones especializadas en el campo de la ayuda humanitaria, pero no está integrada en la vida diaria de las personas.
   Pensamos que, en esta época caracterizada por la globalización, la ciudadanía tiene que integrar la relación Norte-Sur no sólo en el terreno moral, sino en la acción social, en los problemas que, allí y aquí, hay que resolver para construir un mundo habitable donde la dignidad humana sea patrimonio de todos los hombres y mujeres que compartimos el planeta. Pero para la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas europeos  la relación con el Sur está ausente o deformada y sólo aparece vinculada a aspectos “añadidos” o “complementarios” (caridad, compasión, altruismo, asistencia..., cuando no interés económico o de “seguridad”...). Esta situación tiene efectos muy negativos porque debilita la acción ciudadana en su fundamental componente solidaria y, particularmente, la presión y movilización social que es necesaria para cambiar las relaciones Norte-Sur, reducir la brecha entre los países ricos y pobres, para construir una sociedad en la que no existan las actuales situaciones de injusticia, pobreza, desigualdad, marginación  y exclusión social.
    La solidaridad no consiste sólo en dar porque tenemos o porque nos sobra, aunque eso tenga buena intención; la solidaridad es un modo de vida, una actitud  que debemos asumir no sólo en caso de emergencias originadas por situaciones de guerra, hambre, sequía, inundaciones, terremotos, ‘tsunamis’, huracanes, etc., sino también ante los diferentes problemas que afectan a otras personas: los próximos a nosotros, los de nuestra calle, barrio o ciudad, y también muchos otros que no conocemos, pero que necesitan nuestra ayuda, ayudándoles en la medida de nuestras posibilidades a solucionarlos.
   La educación es el medio más adecuado para formar ciudadanos libres, democráticos, responsables y críticos, que contribuyan a la construcción de una sociedad más justa, igualitaria y equitativa, donde exista la convivencia democrática y el respeto a las diferencias individuales, promoviendo valores, tales como: respeto, tolerancia, solidaridad, justicia, igualdad, ayuda, cooperación y cultura de paz, potenciando actitudes de respeto hacia la diversidad cultural, ideológica, política y de costumbres, y la no discriminación por razones sociales, de raza, religión o sexo, y fomentando la adquisición de normas sociales que posibiliten la convivencia de todas las personas en una sociedad libre, democrática, abierta, multicultural, plural y globalizada.     
  La tolerancia, entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una forma de ser y de actuar diferente a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es un valor de enorme importancia para la convivencia pacífica, plural y libre entre todas las personas en una sociedad cada vez más diversa tanto cultural como religiosamente, compuesta por hombres y mujeres de distintas nacionalidades, ideologías políticas, confesiones religiosas, etc.  
   La necesidad de una educación para la tolerancia deriva de un hecho fundamental de nuestro tiempo: la convivencia de diversas y aún opuestas concepciones del hombre, de la moral y de la política en el seno de las sociedades democráticas.
   Educar para la tolerancia es fomentar sentimientos de confianza y respeto basados en el conocimiento. Aprender a ser tolerante es aprender a confiar y a respetar a quien es diferente porque su aspecto externo es distinto del nuestro o porque no piensa y actúa igual que nosotros, sobre todo si se encuentra en una posición de inferioridad o debilidad. Sólo se puede tener respeto y confianza en alguien a quien se conoce. Conocemos a los demás dándoles la ocasión de darse a conocer y escuchándoles, y también aproximándonos a su realidad e intentando comprenderla.
   La solidaridad es una característica que define a las personas que se preocupan por las necesidades y los problemas de los demás y procuran ayudarlos en la medida de sus posibilidades, un valor universal que refleja la grandeza de las personas y también la grandeza de los pueblos ante las catástrofes naturales y las situaciones de emergencia que requieren la colaboración de los ciudadanos, organizaciones humanitarias y gobiernos de distintos países para ayudar a las poblaciones afectadas por los conflictos armados, graves inundaciones, etc.
   La educación en y para la solidaridad persigue la implicación de todos los sectores sociales en la construcción de una sociedad multicultural, justa, tolerante, solidaria y equitativa, donde se respeten los Derechos Humanos y de ciudadanía de todas las personas que forman parte de ella. Está orientada hacia el compromiso y la acción transformadora y posee un fuerte componente autocrítico hacia las propias posiciones, hábitos y valores.
    Educar en valores es ante todo educar para la libertad, la igualdad, la convivencia, la tolerancia, la solidaridad, la justicia y la paz.

jueves, 28 de octubre de 2010

LAS ORGANIZACIONES SOCIALES Y LA GESTION PÚBLICA



Ramiro Alberto Velez Rivera
Magister en Ciencia Política UdeA
Director Centro de Investigación Territorial
ESAP Antioquia-Chocó
Profesor UNAULA-UdeA






  1. GESTIÓN PÚBLICA Y PODERES MUNICIPALES.


El Estado Colombiano ha presentado en las cinco décadas recientes transiciones de interés administrativo y político, el Estado patrimonial sustentado en  Administraciones Públicas rígidas con fuerte inclinación centralista y el Estado Territorial caracterizado por la división administrativa de los Entes Territoriales  con el estricto propósito de la captación de Recursos Fiscales según la estratificación territorial, han cedido terreno para el ingreso en la esfera pública del país de la Sociedad Cívica sustentada en las categorías de reconocimiento de organizaciones sociales y locales incidentes en el desarrollo municipal y local y sustentado en el desdibujamiento de los cánones administrativos y políticos de corte central para sustituirlos por Políticas Públicas de inversión y desarrollo de corte municipal. Las transiciones estatales están ligadas a nuevas cosmovisiones  sociales y rectificación del poder político que fluyen hoy del ámbito local y municipal y sus correlatos son poderes locales legitimantes de organizaciones sociales con objetivos públicos específicos y prácticas de la Gestión Pública que reconocen los atributos de la autogestión local y de municipios con arraigo en Derechos Civiles y grupos de ciudadanos localizados estratégicamente en la Sociedad Cívica para propiciar decisiones gubernamentales procedentes de organizaciones sociales fuertes que deliberadamente toman distancia del Estado patrimonial y central que sirve de fachada al Estado de Derecho.

El debate público subsidiario del desmembramiento del Estado de Derecho  reflejado en la legitimación de la Sociedad Cívica con poderes municipales fuertes y organizaciones sociales emergentes, ineludiblemente expresa la rectificación de la Administración Pública, de la Gestión Pública y de los contenidos del Gobierno Público.  En esta perspectiva el debate indicado muestra cambios definitivos en los postulados de la Administración Pública Colombiana, cambios decisivos en las estrategias de la Gestión  Pública y alternativas en el ejercicio del gobierno público relacionadas con la combinación de planos políticos y estatales que en todos los casos conceden carácter deliberante a las organizaciones sociales y a los grupos de ciudadanos que localizados en territorialidades no estatales configuran nuevos contextos públicos para legitimar intereses comunitarios históricamente irreconocibles.

En el marco de la Sociedad Cívica sustentada en planos políticos, gubernamentales y territoriales de corte horizontal, indiscutiblemente la Administración Pública modifica sus nomenclaturas internas y sus objetivos de desarrollo e integración social; efectivamente la Administración Pública del país registra transiciones vinculadas con Políticas de inversión sin planeación hacia Políticas Públicas  articuladas al desarrollo territorial y diseñadas por organizaciones sociales  zonales que interpretan detalladamente las necesidades sociales  y las estrategias adecuadas para propiciar salidas ciudadanas de la crisis, en esta medida la Administración Pública se mueve de la planeación central al reconocimiento de alianzas comunitarias que autoproducen los criterios y las acciones públicas para propiciar el desarrollo racional de municipios,  zonas, barrios y organizaciones sociales ubicadas estratégicamente en este panorama  de cambios tramados sobre el cuerpo de la Administración Pública Colombiana  de corte societal.




jueves, 16 de septiembre de 2010

CIENCIA POLÍTICA Y TEORÍA POLÍTICA



Gustavo Adolfo Molina P.
Doctor en Ciencias Políticas y Sociología.
Universidad Complutense de Madrid
Profesor Asociado Escuela de Ciencia Política
Universidad Nacional de Colombia – Sede Medellín


“Siendo el bien el fin y el objeto de todas las
ciencias y artes, el mayor bien en su grado sumo
que es la justicia, es decir el interés general,
es el fin de la ciencia superior a todas ellas,
que es la política. ”
Aristóteles (La política)


 

I.  Generalidades sobre la política y origen de la Ciencia Política. 

Históricamente la primera reflexión estructurada que se conozca sobre la política (que no de la Ciencia Política) y sus influencias en el desarrollo de la sociedad, se encuentra en los griegos.

Tanto Platón como Aristóteles se preocuparon por explicar las distintas formas de gobierno, así como por analizar la conformación de la ciudad–estado, esto es, la polis griega (sus obras más representativas en este campo son: “La republica” y “La política” respectivamente).

El interés por entender el papel que debería cumplir el ciudadano en la vida social, llevó a Aristóteles a preocuparse por estudiar al ciudadano mismo, es decir, al hombre en sus aspectos vitales.

El hombre en su vida económica, en su vida social, en su vida personal (individual) y en su vida política, son temas recurrentes en los estudios de Aristóteles.

La familia, las aldeas, el territorio, la ética, la moral, los gobiernos, las ciudades, el estado, todos son aspectos que se incluyen a la hora de comprender la sociedad griega de los siglos V, IV y III a.c.

Nace así para el análisis de la política, la idea del estado (una reflexión sobre el estado), inspirado en parte por un estudio comparativo entre constituciones políticas.

El estado será desde entonces un referente imprescindible para el entendimiento del desarrollo de las sociedades.
                                                                    
La relación sociedad – estado constituirá un objeto de estudio dinámico a través de la cual se fortalecerán las investigaciones históricas y en consecuencia la posibilidad de una mejor interpretación de los hechos que caracterizaran a sociedades posteriores.

En los romanos también será el estado uno de los temas constitutivos de los análisis políticos. En ellos, el estado asume la figura de la república y en ellos a diferencia, se entroniza una de las formas de gobierno, el autocrático.

El otro tema crucial de los estudios políticos que desde Roma se conocerá, será el del derecho y con él la figura de la ley, la norma y susanción.                                                                                                                                                                                                                                  

Posteriormente con el transcurrir del tiempo, emergerán en la sociedad medieval y en la  moderna, varias teorías políticas sobre el estado, de las cuales merecen destacarse las de Maquiavelo en Italia, Hobbes y Locke en Inglaterra y Rousseau en Francia, cada una de ellas ubicada en contextos históricos diferentes. Las obras más representativas de estos autores  serán: “El príncipe”, “El Leviatán”, “Dos ensayos sobre el gobierno civil” y “El contrato social” respectivamente.
                                                                                                                             
El estado se une con el concepto de nación (territorio unificado bajo el dominio de una autoridad) y aparece así el concepto de estado nacional, que servirá para la comprensión, tanto del medioevo como de la modernidad.

La revolución francesa de 1.789 introdujo oficialmente el concepto de democracia (diferente al de los griegos) el cual se propagó por todo el mundo y consolidó una realidad que dejaba atrás todo lo que estuviera relacionado con las monarquías y el absolutismo, evidenciando la democracia representativa y el sistema parlamentario.

El concepto moderno de democracia se entretejió rápidamente con el pensamiento liberal (en el cual se había inspirado originariamente) y aplicó para efectos prácticos en formas de gobierno que ofrecieron como resultado la aparición de las repúblicas con un claro perfil civilista, de sociedad civil, de ciudadano moderno.

Las consideraciones y preocupaciones empezaron a ofrecerse para y por las instituciones, entendiendo por ello los partidos políticos, las fuerzas armadas, la institución eclesiástica, el parlamento. En particular, las preocupaciones empezaron a ofrecerse para los gobiernos en sí mismos, a sus formas modernas: las dictaduras, las democracias liberales, las republicas, el socialismo.



lunes, 16 de agosto de 2010

ESCUELA, CONVIVENCIA Y DEMOCRACIA

Por Edgar Ramirez Monsalve

Profesor titular Universidad nacional de Colombia sede Medellín

Doctor en Educación y Sociedad, Universidad de Sevilla, España

Miembro de GECIPAP



RESUMEN

Este artículo aborda aspectos atinentes a la vida escolar de cara a la democracia y a la convivencia, enfatizando en el papel que le corresponde en la formación de nuevas ciudadanías, en la construcción de la diferencia y la diversidad. La escuela es un núcleo básico de la democracia, donde la formación integral incluye la convivencia como competencia relacional para la vida social, política y cultural de los ciudadanos.

Esta reflexión hace parte de un trabajo de investigación- intervención en las instituciones educativas de Medellín, en la perspectiva de la revisión – reelaboración democrática de los manuales de convivencia escolar.

viernes, 28 de mayo de 2010

LA CIENCIA POLÍTICA Y LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA EN LA NOMENCLATURA DE LA UNESCO

La UNESCO (Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) publicó en 1988 el documento Proposed International Standard Nomenclature for Fields of Science and Technology (Propuesta de Nomenclatura Estandar Internacional para los Campos de la Ciencia y la Tecnología) en el cual hace una clasificación de las ciencias en general, como Campos que contienen Disciplinas, que a su vez contienen Subdisciplinas, a cada categoría le asigna una numeración: dos dígitos para Campos, cuatro dígitos para Disciplinas y seis dígitos para Subdisciplinas. 
La CIENCIA POLÍTICA (en singular) como campo le corresponde el número 59, y contiene según esta clasificación 1O Disciplinas y un espacio para "otras especialidades políticas", es decir 11 categorías, cada una distinguida por un número de cuatro dígitos.
A continuación enumeraré las 10 disciplinas con sus sub disciplinas y sus correspondientes dígitos, así como las "otras especialidades políticas, al final escribiré un párrafo sobre la relación Ciencia Política y Administración Pública según la clasificación UNESCO.

CAMPO 59 CIENCIA POLÍTICA
Disciplinas que la componen

5901. Relaciones internacionales
5902. Ciencias políticas
5903. Ideologías políticas
5904. Instituciones políticas
5905. Vida política
5906. Sociología política
5907. Sistemas políticos
5908. Teoría política
5909. Administración pública
5910. Opinión pública
5999. Otras especialidades políticas
Subdisciplinas de cada una de las disciplinas
5901 Relaciones internacionales (ver 7103.05)

01 Cooperación internacional
02 Organizaciones internacionales
03 Política internacional
04 Tratados y acuerdos internacionales
05 Problemas de las relaciones internacionales (ver 6304)
99 Otras (especificar)
5902 Ciencias políticas (ver 6112.03)

01 Política agrícola
02 Política cultural
03 Política comercial
04 Política de comunicaciones
05 Política demográfica
06 Política económica
07 Política educativa
08 Política del medio ambiente
09 Política exterior
10 Política sanitaria
11 Política industrial
12 Política de la información
13 Planificación política
14 Política científica y tecnológica
15 Política social
16 Política de transportes
99 Otras (especificar)
5903 Ideologías políticas (ver 7207.04 y 05)
5904 Instituciones políticas

01 Poder ejecutivo
02 Poder judicial
03 Poder legislativo
04 Relaciones entre los poderes
99 Otras (especificar)
5905 Vida política

01 Elecciones
02 Comportamiento político
03 Grupos políticos
04 Liderazgo político
05 Movimientos políticos
06 Partidos políticos
99 Otras (especificar)
 5906 Sociología política

01 Derechos humanos
02 Lenguas
03 Minorías
04 Raza (ver 6310.06)
05 Religión (ver 5101.10, 6301.10 y 7204.04)
06 Conflictos sociales (ver 6310. 10)
99 Otras (especificar)
 5907 Sistemas políticos

90.Sistemas políticos: Area Americana
 5908 Teoría política
5909 Administración pública

01 Gestión administrativa
02 Instituciones centrales
03 Administración civil
04 Servicios públicos
05 Instituciones regionales
99 Otras (especificar)
 5910 Opinión pública (ver 6114.15)

01 Información
02 Medios de comunicación de masas
03 Prensa (ver 3313.24)
04 Propaganda
99 Otras (especificar)
 5999 Otras especialidades políticas

(especificar)

No sé si esta clasificación haya tenido revisiones que hayan significado correcciones y cambios importantes, pero, personalmente, dados mis intereses, es interesante notar que no está en la clasificación el estudio de las políticas públicas, y seguramente con una revisión detallada podríamos encontrar otras falencias, no solo en el Campo de la Ciencia Política, sino en todos los otros enumerados. En relación con las políticas públicas, por ejemplo, la Encyclopedia of Governmente and Politics (Hawkesworth and Kogan, 1992) dedica una parte considerable de su segundo volumen a las políticas públicas, ubicándose antes que la respectiva entrada dedicada a las relaciones internacionales. De todos modos las políticas públicas podrían ubicarse en el código 5999 dentro de otras especialidades políticas.
Es importante tener en cuenta la dificultad con la que se enfrenta este tipo de clasificaciones del conocimiento y la ciencia, que normalmente responde a una forma de ver el mundo, en este caso la de "occidente", es difícil enmarcar la ciencia cuando continuamente emergen líneas de investigación que en algunos casos se convierten en subdisciplinas o en disciplinas.
Es interesante notar que la Administración Pública se considera, según esta clasificación, como una disciplina perteneciente al campo de la Ciencia Política, que tiene 5 subdisciplinas principales, la gestión administrativa, las instituciones centrales, la administración civil, los servicios públicos y las instituciones regionales. Es claro que son muchos los temas de la administración pública que aparentemente no entran en las disciplinas mencionadas, sea por la evolución de la "disciplina" en los últimos 20 años, principalmente en las líneas de la nueva gestión pública, la gobernanza, los temas del desarrollo, entre otros.
De todos modos la clasificación UNESCO es una herramienta de ayuda que sigue siendo usada para trabajos de investigación y tesis a nivel doctoral, principalmente.

Juan Guillermo Vieira

jueves, 6 de mayo de 2010

Referencias de algunos trabajos de grado relacionados con el área de Administracion Publica, gerencia, gestion y politicas publicas

“Propuesta para un plan de desarrollo: el caso del Municipio de Puerto Escondido”
Autor : Esteban Alfonso Barona
Universidad Nacional de Colombia – Sede Medellín. Departamento de Ciencia Política 2.004

“Presupuesto participativo 2.004 – 2.007. Municipio de Medellín”
Autor : Alejandro Velásquez
Universidad Nacional de Colombia – Sede Medellín. Departamento de Ciencia Política 2.004

“Mapa talento humano institucional del Municipio de Medellín”
Autor : Maribel Barrientos
Universidad Nacional de Colombia – Sede Medellín. Departamento de Ciencia Política 2005

“Análisis a la asamblea departamental de Antioquia en su misión de generar condiciones jurídico – administrativas que posibiliten el desarrollo sostenible en el departamento "
Autor : Marly Esmeralda Vergara
Universidad Nacional de Colombia – Sede Medellín. Departamento de Ciencia Política 2.007

“Estudio de la política publica de empleo dirigida a jóvenes entre los 20 – 24 años de edad. Comuna 15 de Guayabal 2.004 – 2.007”
Autor : Katia Milena Bello
Universidad Nacional de Colombia – Sede Medellín. Departamento de Ciencia Política 2.007

“Participación juvenil en el presupuesto participativo de Medellín”
Autor : Daniel Acevedo Gómez
Universidad Nacional de Colombia – Sede Medellín. Departamento de Ciencia Política 2.007

“Contexto valorativo de la gestión publica en el ejercicio gubernamental”
Autor : Gissella Karine Hoyos
Especialización en Ciencia Política.
Universidad Nacional de Colombia – Sede Medellín. Departamento de Ciencia Política
2.007

" Moravia bajo la mirada de los dirigentes locales "
Autor : Diana Patricia Rojas
Universidad Nacional de Colombia - Sede Medellin. Departamento de Ciencia Politica
2.008

"Seguimiento de la actividad del concejo de Medellín y consolidación del modelo Medellín la más educada"
Autor: Mauricio Madrid Mesa
Universidad Nacional de Colombia – Sede Medellín. Departamento de ciencia política
2.008

" Administracion local en el municipio de El Libano - Tolima "
Autor : Juan Alejandro Cruz
Universidad Nacional de Colombia - Sede Medellin Departamento de Ciencia Politica
2010 ( en elaboracion )


NOTA: Todos estos trabajos se encuentran a disposición en la biblioteca central de la Universidad Nacional, sede Medellín, en versión CD.

NOTA 2: A mediano plazo, el grupo ofrecerá breves resumenes de algunos de estos trabajos.

viernes, 30 de abril de 2010

Información sobre actividades del grupo

En el presente (2010), el grupo de estudios en ciencia política y administración pública está realizando tres actividades:

1. La investigación titulada: "Administración pública e internacionalización de ciudades: el caso Medellín 1998-2008".
Este proyecto fue aprobado por la vicerrectoría de investigaciones de la Universidad Nacional en convocatoria 2009-2010. Se ha solicitado prorroga por seis meses.

2. Elaboración de seis (6) artículos relacionados con la temática de la administración local y regional, a cargo de los miembros del grupo.

3. Reelaboración del proyecto titulado: "Ciencia política y Administración Pública: sus relaciones y complementariedades (propuesta para la creación de una red de investigación interinstitucional y su operatividad en Medellín y Antioquia)", con la finalidad de presentarlo en proxima convocatoria.