sábado, 28 de mayo de 2011

POLÍTICA PÚBLICA Y AGENDA PÚBLICA EN MEDELLÍN, ÁMBITOS DE INVESTIGACIÓN CON PERSPECTIVA TERRITORIAL


RAMIRO ALBERTO VÉLEZ RIVERA
Magíster en Ciencia Política

El artículo se publicó en el libro LA INVESTIGACIÓN DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS: CONTRIBUCIONES DESDE LA ACADEMIA, publicado por la Red Antioqueña de Políticas Públicas.

RESUMEN


El artículo está estructurado en tres aspectos enfocados a la política pública como estrategia de gobierno, como objeto de investigación y como estrategia de ampliación de los temas de interés de la ciencia política, el primer aspecto del artículo está orientado a explorar en los cuatro escenarios que en Colombia deben analizarse sobre política pública, el segundo aspecto del artículo está orientado a exponer las razones institucionales y territoriales que en Medellín sustentan la recurrencia del enfoque secuencial de política pública en diez casos de interés que indican la opción de las agendas públicas para su implementabilidad en Medellín; el tercer aspecto del artículo desarrolla los factores que facilitan la relación de la ciencia política y la política pública a partir de los resultados de investigación obtenidos.


LA POLÍTICA PÚBLICA CON PERSPECTIVA DE RED


Incursionar en políticas públicas en Colombia implica identificar y caracterizar cuatro escenarios de interés que desarrollan en diversas perspectivas la política pública, el primer escenario es académico vinculado fundamentalmente a los discursos y los análisis que sobre política pública propician los centros de investigación universitarios, en este escenario se despliegan estudios sobre la procedencia, la estructura y los enfoques de política pública que han destacado en Latinoamérica y en Colombia referentes analíticos relacionados con la tradición anglosajona y continental de política pública, al respecto se identifica esta cita de interés “la génesis de la noción de “políticas públicas”, se puede decir que ésta surge tardíamente en Francia, a principios de los años 1980, cuando son conocidos y comentados los trabajos estadounidenses de public policy. (Boussaguet, Jacquot, Ravinet 2009, p. 343), en efecto la perspectiva académica de la política pública ha centrado su interés en destacar autores, enfoques y contextos responsables de generar interés universitario en la política pública, igualmente es importante indicar que el escenario académico ha facilitado que en  Colombia se constituyan escuelas de política destacando ejes estratégicos de construcción de política pública como discurso y como ámbito universitario, estos centros de interés están relacionados con el gobierno, la administración pública, las ciencias de política, el derecho público, la economía pública, la investigación académica sobre política pública, en fin, lo que resulta de interés en el escenario académico de la política pública es indicar que representa un factor estructural que le otorga  importancia pública en los cinco años recientes en Colombia logrando incluso sustentar programas de pregrado y postgrado de ciencia política en el país por cuanto los estudios sobre política pública han propiciado el retorno al gobierno, a los sistemas de decisión de política, a las estructuras burocráticas y a las redes de actores de política como temas y objetos estratégicos para investigar sobre política pública actualmente en Colombia, igualmente es importante destacar que la perspectiva académica de la política pública ha proporcionado los elementos estratégicos para establecer diferencias y relaciones entre los enfoques de política pública, las teorías que subyacen a su surgimiento, los análisis y la evaluación que sustentan su conexión con los entornos territoriales y públicos en  los que interactúan las Universidades y sus centros de investigación. Debemos exaltar que la perspectiva académica de la política pública ha facilitado que en Colombia se incrementen en número y en calidad los encuentros académicos expresados en congresos, seminarios, núcleos temáticos de pregrados y postgrados sobre política pública, igualmente la perspectiva académica de política pública ha facilitado en el mismo período constatar que la relación entre Universidad y contexto es pertinente y confiable por cuanto la comunicación pública de actores territoriales y sociales y centros académicos es una comunicación orientada por la política pública como acción y como lenguaje público.

El segundo escenario relacionado con las políticas públicas en Colombia es de carácter institucional y está relacionado con la capacidad de la estructura burocrática del Estado colombiano para incorporar en el lenguaje institucional y en la tradición planificadora del Estado la política pública como tema y como referente modernizador de la administración pública, en este contexto la política pública se relaciona con el Estado mediante la estrategia del sector público “Así, se consolidó un sector público organizado piramidal y funcionalmente. Lo primero, por cuanto se plantea la relación de dependencia entre el sector central y las entidades descentralizadas,  y lo segundo, por cuanto se definió que el Estado asumiría sus funciones de prestación de servicios, fomento de la producción o regulación a través de este sector  descentralizado” (Barrera, Rodríguez, Bedoya  2007, p. 90), en efecto el escenario institucional de la política pública en Colombia está enfocado a mezclar la tradición gubernamental con la política pública con el objetivo de generar confiabilidad en los ciudadanos por intermedio de la mixtura de los planificadores del desarrollo y del crecimiento estatal con la política pública, en este marco trazado por la institucionalidad colombiana observamos que la política pública adquiere su validez por el contacto con los recursos públicos y por el contacto con las burocracias especializadas que en Colombia han fundamentado el enfoque secuencial de política pública como el de mayor capacidad de acción gubernamental considerando su lógica compartimentada que guarda en cada segmento del ciclo el espíritu formalizador del Estado, es decir, la formulación, la gestión, la implementación y la evaluación reflejan detalladamente los campos de acción burocrática que justifican en el Estado colombiano la comunicación parcial del gobierno institucional con los actores de política pública y de las regiones con el centro administrativo nacional, lo que resulta de interés para el caso colombiano en el escenario institucional de la política pública es indicar que ésta se instrumentaliza para generar lenguajes institucionales de modernización  gubernamental y estatal complementados por programas de gobierno que capacitan a las burocracias sectoriales y municipales para relacionarlo todo con política pública, esto es, en los cinco años recientes en Colombia la institucionalidad nacional se ha desdoblado en lenguajes de política pública con acento regional y municipal para expresarse en política pública de mujer, política pública de juventud, política pública de infancia y adolescencia, política pública de seguridad; la perspectiva institucional de política pública ha logrado que las redes institucionalizadas de participación social y los planes de desarrollo del nivel municipal y regional relacionen estrictamente la política pública con la acción gubernamental como único horizonte de la esfera pública hoy en Colombia, observamos en consecuencia que las Juntas de Acción Comunal, Las Alcaldías Municipales, Las Redes Institucionales de Control Social, Las Veedurías son casos en los que se relaciona indiscriminadamente la política pública con recursos públicos, programas gubernamentales y en todos los casos con la capacidad de la institucionalidad para desarrollar políticas públicas, sobre este aspecto es pertinente indicar que el Departamento Nacional de Planeación ha fundado recientemente un boletín (primer semestre de 2010) sobre política pública con enfoque institucional y secuencial para informar sobre la perspectiva de política pública con orientación a la evaluación y a los resultados de observatorio de Política Pública.

El tercer escenario de interés para observar la política pública en Colombia está relacionado con la capacidad de gobierno que ésta genera en actores territoriales de política, en efecto las políticas públicas con perspectiva territorial están enfocadas a ampliar los ámbitos de acción y decisión de actores de política que se estructuran en ámbitos públicos que expresan prácticas y lenguajes distintos a la institucionalidad tradicional en Colombia, esto es, organizaciones sociales y actores de poder local que relacionan la política pública con la capacidad de ejercer gobierno público en el juego político de toma de decisiones, en este contexto las políticas públicas son el efecto público de consensos organizativos sobre derechos, usos del espacio público, prácticas gubernamentales y desarrollo local, casos en los que la política pública es el reflejo de las contribuciones académicas, la participación social y la intervención gubernamental garantizando equilibrios de la política pública que permiten visibilizar sectores locales de interés, juego social, vecinos y poderes territoriales como actores estructurantes de política pública;  en este escenario la política pública está enfocada a nuevos públicos de origen territorial que activan enfoques mixtos de política pública por cuanto la diversidad de actores que intervienen en la construcción de la política requieren la aplicación y la adaptación de dinámicas incrementalistas, mediacionales y organizativas de política pública. 

lunes, 25 de abril de 2011

LA POLÍTICA DE INTERNACIONALIZACIÓN DE MEDELLÍN

Nota: Este artículo se escribió como contribución a la investigación: Administración Pública y Procesos de Internacionalización de Ciudades: el caso de Medellín 1998-2008, que fue desarrollada por el Grupo de Estudios en Ciencia Política y Administración Pública de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, entre 2009-2010. El artículo se publicó en el libro LA INVESTIGACIÓN DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS: CONTRIBUCIONES DESDE LA ACADEMIA, publicado por la Red Antioqueña de Políticas Públicas. 



Juan Guillermo Vieira[1]

Resumen

El proceso de internacionalización de la ciudad de Medellín es una propuesta política y de gestión novedosa en Colombia. Este trabajo explora el concepto y la práctica de la internacionalización, así como el contexto en el que surgió como tema de ciudad. Se estudian los Planes de Desarrollo municipales desde el periodo 1995 - 1997 hasta el periodo 2008 – 2011, identificando los principales momentos, características y énfasis de dicho proceso. Se describe y analiza la forma en que el tema de la internacionalización se insertó en la agenda formal de la ciudad, cuáles han sido las decisiones y estrategias determinantes de su actual configuración, sus componentes y características principales y los elementos sobresalientes de su implementación. Por último, se avanza en algunos aspectos a tener en cuenta para una futura evaluación de la misma y se presentan las conclusiones.

1. Consideraciones iniciales

1.1 Los estudios de políticas públicas y el análisis de la gestión internacional de las ciudades en Colombia

Latinoamérica llegó tarde a los estudios de políticas públicas. Aunque se han esgrimido varias razones para explicar ese retraso, no todas aplican por igual a los países de la región. En algunos casos, una hipótesis fuerte es la injerencia de los gobiernos dictatoriales o los presidencialismos de partido único (Aguilar 2004:16). En otros, como Colombia, no es clara la causa, aunque se ha propuesto que se debió a la demorada aparición de la Ciencia Política en las universidades (Roth, 2002: 12). Sin embargo, tuvo que pasar un cuarto de siglo para que la primera facultad de ciencia política[2], fundada en 1968, incluyera las políticas públicas en su currículo. La Escuela Superior de Administración Pública —creada por la Ley 19 de 1958— también se demoró en introducir tales estudios, no obstante haber sido la primera en incluirlos en algunas de sus especializaciones a finales de los años 1980 (Vargas, 1999:7).

A 20 años de la aparición del análisis de políticas públicas en el país, aún es incipiente su institucionalización académica y pública, aunque se han consolidado algunos grupos de investigación registrados en Colciencias, cuyo objeto son las políticas públicas. Sus esfuerzos investigativos se han caracterizado por la dispersión y poco impacto. Sin embargo, ya hay maestrías con enfoque específico en el tema. Se destacan algunos académicos por sus publicaciones y la comunidad académica continúa creciendo en las principales universidades. En el ámbito institucional del Estado colombiano se destaca la existencia dentro del Departamento Nacional de Planeación, DNP, de la Dirección de Evaluación de Políticas Públicas.

Es común escuchar que se habla indiscriminadamente de políticas públicas en las entidades nacionales y territoriales. Organizaciones de la sociedad civil reclaman mejores políticas y los observatorios de políticas públicas se multiplican en las principales ciudades del país (Leyva y Tabares, 2010, en éste mismo libro, para el caso de Medellín). Todo esto parece indicar que cada vez se popularizan más las políticas públicas, lo que implica retos en diferentes niveles de la sociedad. Por ejemplo para el Estado, que debe mejorar su capacidad de gestión, selección y respuesta a las demandas públicas. También es un reto para la academia, a quien corresponde ilustrar y formar a la ciudadanía, asesorar y acompañar al Estado y, a través de la investigación, mantener una constante ampliación de los horizontes del conocimiento en el área.

En relación con los retos mencionados para la academia se viene constituyendo en Medellín la Red Antioqueña de Políticas Públicas RAPP, conformada por docentes e investigadores de varias de las más importantes universidades de la ciudad, quienes se han reunido con la finalidad de construir comunidad académica local y nacional en políticas públicas, empezando por poner en común los procesos investigativos de los cuales cada uno participa. Esta publicación conjunta es uno de los primeros frutos del trabajo de la RAPP. Pone a disposición de la comunidad y de la academia algunos de los resultados de la investigación desarrollada por los participantes de la misma.

Este artículo, específicamente, enfocado en el proceso de internacionalización de Medellín, surge como contribución a una investigación mayor en desarrollo, titulada: “Administración Pública y Procesos de Internacionalización de Ciudades: el caso de Medellín 1998-2008” que, en términos generales, busca dar respuesta a la pregunta por los cambios de las estructuras administrativas necesarias para facilitar y enfrentar la acción internacional.
Si es claro que los estudios de políticas son recientes en Colombia, lo es también que se han enfocado en la acción del Estado desde el nivel nacional. Pobremente se han enfocado a las políticas sub-estatales y, dentro de éstas, apenas si empieza a vislumbrarse el estudio de la gestión internacional de las ciudades que, sin embargo, ofrece un nicho de análisis muy interesante por las múltiples dinámicas que involucra y la posibilidad de ser estudiado desde múltiples disciplinas. Por una parte es un tema de avanzada en las Relaciones Internacionales, transversalizadas tradicionalmente por el enfoque realista que tiene como unidad de análisis central al Estado, que ve como se desplaza el centro de atención a la ciudad, dando forma a lo que hoy se denomina “nuevas relaciones internacionales” con ésta como actor destacado. De otro lado, se empiezan a considerar los elementos de lo que sería el derecho local internacional (Beltrán, 2007a, 2007b), sustentados precisamente en la imparable realidad de las ciudades y los gobiernos municipales como nuevos actores del sistema internacional. De igual o mayor importancia es el tema para la Ciencia Política, la Administración Pública, la Sociología de la globalización, los estudios urbanos y la economía, por mencionar algunas de las disciplinas que guardan relación directa con el tema.

1.2. Las ciudades como actores del sistema internacional

Tal vez, una de las primeras consideraciones teóricas de las ciudades como actores centrales del sistema internacional fue la de Chadwick Alger (1977, citado por García, 1992: 25) quien, en oposición al análisis estado-céntrico del realismo en las relaciones internacionales, propuso la ciudad “como unidad de análisis de la política mundial”, en una época en la que escasamente se avizoraba el rol que iban a jugar las ciudades en la última década del siglo XX. Sobre el papel de las ciudades en la política mundial son cuatro los argumentos de Alger:
i) Son núcleos creadores de una nueva tecnología y una cultura que después se extenderá más allá de ellos.
ii) Son puntos de intersección (nodes) de los sistemas internacionales que brindan facilidades para su conexión.
iii) Son los cuarteles generales desde donde se controlan tanto el sistema internacional gubernamental, como el no gubernamental.
iv) La gente se identifica con ellas y se dirige a ellas en búsqueda de protección y apoyo.

En 1991, Saskya Sassen (1999) publicó su influyente libro “La Ciudad Global: Nueva York, Londres, tokio” en el cual introdujo el concepto de ciudad global, generando un importante giro en la investigación sociológica, urbanística y politológica sobre las ciudades. Este concepto resalta el aspecto nodal de algunas superciudades, complejamente entrelazadas, que concentran o son el paso obligado de las principales corrientes del capitalismo global: económicas y financieras, de telecomunicaciones y medios, y que tienen impactos notorios en los asuntos globales, además de concentrar grandes masas poblacionales.
Aunque éste concepto sólo aplica para unas pocas ciudades del centro y no para ciudades tipo Medellín, sucede lo que en algunas familias, el hermano menor quiere parecerse al mayor, generando dinámicas de emulación de esas grandes ciudades para atraer mayor inversión extranjera, eventos internacionales, empresas de tecnología de punta y telecomunicaciones, para ser un referente cultural y turístico, entre otras estrategias. Si bien la imitación de las ciudades globales no es igual en todos los casos de ciudades intermedias en procesos de inserción internacional, sí se encuentran características de las primeras como objetivo de las segundas. De hecho, muchos de los procesos exitosos de internacionalización de ciudades en desarrollo, cuentan con características de las ciudades globales (Salomón, 2008; Marx, 2008, para los casos de Porto Alegre y Barcelona).
En la última década del siglo XX se vio por todo el mundo cómo aumentaba el número de ciudades que empezaban a ocuparse de sus relaciones internacionales. En Colombia ya muchos municipios pequeños incluyen esa dimensión en sus planes de desarrollo (por ejemplo Sabaneta 2004-2007 o Barbosa 2008-2011 en Antioquia). Por supuesto, aún no es posible esperar que se  cumpla cabalmente la esperanza de Alger respecto a las ciudades como unidades de análisis centrales en los estudios de relaciones internacionales, pero sí es está mostrando una tendencia creciente en ese sentido, con suficientes análisis empíricos del nuevo rol de las ciudades —no solo las megalópolis, también las intermedias y las pequeñas municipalidades—. Muchas pueden ser las razones que motiven a emprender un proceso de actuación internacional, también sus formas de clasificarlas, pero para este trabajo destacan dos: las externas y las internas, las reactivas y las proactivas.
Las externas están referidas a los impactos de los cambios surgidos en el sistema internacional o a los efectos de la globalización. Las internas se entienden en el sentido de las dinámicas propias del gobierno local y su contexto, que lo pueden impulsar a emprender acciones internacionales. Ambas pueden encontrarse entrelazadas en muchos casos específicos. Las reactivas y las proactivas se relacionan igualmente con las dos anteriores. Se puede iniciar un proceso de inserción internacional como reacción a los efectos en la ciudad de lo que pasa “allá afuera” en el mundo globalizado, entendidas más en el sentido de mecanismos de defensa. Por su parte, las proactivas no indican una reacción a unas amenazas sino más bien la pre-visión de futuras posibilidades y riesgos que pueden aprovecharse o evitarse asumiendo un papel activo y planificado en el escenario internacional.
Entre los factores que han motivado la internacionalización de las ciudades latinoamericanas, se han propuesto los siguientes: internacionalización como respuesta a la crisis o parte de los cambios de modelos de desarrollo, como mecanismo para conseguir recursos y construir políticas públicas alternativas, como parte o consecuencia de la participación en circuitos económicos globales, como búsqueda de protagonismo político y para participar en la oferta de cooperación internacional Norte-Sur, entre otros (Batista, et al. 2008: 18). Más adelante propondremos algunos elementos contextuales para el caso colombiano y de Medellín.

1.3 Elementos conceptuales

Este escrito diferencia dos conceptos: i) la acción internacional fragmentaria, esporádica, desorganizada, coyuntural y sectorial y ii) la acción internacional como parte del proyecto de ciudad, estructurada en “flujos de decisiones” y recursos continuados, con perspectiva de largo plazo, capaz de involucrar como participantes activos actores representativos de las distintas dimensiones de la actividad de la ciudad, en el marco de un proceso de potenciación del desarrollo y de la calidad de vida local. Por ello se habla de la política de internacionalización.
La internacionalización de las ciudades ha sido vista tradicionalmente desde el punto de vista económico, en relación al aumento de las exportaciones de las empresas que tienen su base territorial y productiva en ellas. Esencialmente, lo que se resalta es el aumento de las transacciones comerciales, la productividad y la competitividad. Sin embargo, cada vez más se reconoce la multidimensionalidad de los procesos de internacionalización pasando de la sectorialidad a la intersectorialidad, de la acción fragmentada del sector privado a la acción triangular —entre sector público, privado y civil—, en donde sobresale la dimensión política como coordinadora, promotora, y reguladora de la actividad económica, social, cultural, tecnológica y demás.
En este trabajo, el concepto de internacionalización de las ciudades está referido al de paradiplomacia, neologismo propuesto al parecer por Soldatos en los años 1980 (en Ugalde, 2005(?)) y desarrollado por Duchacek para englobar las actividades internacionales de los gobiernos no centrales. Aclarando que es un concepto con muchos matices y variaciones de un autor a otro, aquí se utiliza la definición de Cornago (2004, citado en Romero, 2005: 56).
“[…] el involucramiento de los gobiernos subestatales en las relaciones internacionales, por medio del establecimiento de contactos formales e informales, permanentes o provisorios (ad hoc), con entidades extranjeras, públicas o privadas, con el objeto de promover resultados socioeconómicos o políticos, tanto como cualquier otra dimensión externa de su propia competencia constitucional.”

Por último, para completar un marco conceptual básico que le dé sentido a la descripción específica del proceso de internacionalización de Medellín en sus planes de desarrollo, se retoman las estrategias que Borja y Castells (1997) consideran como las más usadas por las ciudades para internacionalizarse. Según estos autores españoles las ciudades deben: i) tener una participación activa en eventos internacionales, ii) participar en asociaciones de ciudades, iii) constituir redes de ciudades, iv) participar en procesos de integración regional, y v) tener presencia directa en el sistema de cooperación internacional.
Estas estrategias, la definición citada, los factores que motivan la internacionalización y lo anteriormente expuesto constituyen el marco conceptual básico para comprender el proceso de inserción internacional de Medellín y las decisiones políticas que lo han generado y continúan impulsándolo, partiendo del seguimiento a los planes de desarrollo de la ciudad.

2. Contexto de surgimiento de la política de internacionalización de Medellín

Las circunstancias mundiales, nacionales y locales de principios de los años 1990s en las cuales pueden identificarse antecedentes, influencias y elementos causativos de la internacionalización de Medellín son variadas. Pueden clasificarse en dos tipos, las externas y las internas. En las primeras se incluyen las oleadas de cambio internacional representadas, para el caso colombiano, en procesos como la apertura, la descentralización y los procesos de integración regional. Con respecto a las internas se puede llamar la atención sobre dos elementos contextuales importantes propios de Medellín: el agotamiento del modelo industrial de la ciudad y el proceso de transición de la violencia del narcotráfico.

viernes, 1 de abril de 2011

EL PODER CONSTITUYENTE: POLÍTICA ECOLÓGICA PARA DEFENDER LA BIODIVERSIDAD

JOSÉ M. MOJICA, ANGÉLICA ORTIZ,
ALEXANDER GÓMEZ, WILSON WALTER Y ALBEIRO PULGARÍN
Semillero de Estudiantes coordinado por el Profesor Albeiro Pulgarín, miembro de GECIPAP

Queremos agradecer en primer momento la oportunidad que nos ha dado la Revista EOLO; por permitirnos compartir reflexiones que nos lleven a defender la biodiversidad, en la búsqueda siempre inconclusa de posibilidades históricas que garanticen una administración de las ciudades con un enfoque ambiental, respecto a los recursos naturales y la diversidad territorial. Desde nuestros estudios en ciencia política vemos que pueden aportarse algunas herramientas que ayuden a pensar alternativas para la construcción de un futuro habitable en nuestro planeta, con el objeto de realizar las acciones necesarias para afrontar el desastre ambiental que experimentamos hoy.

Madre Tierra
Para que la Madre Tierra
no muera
volvamos a danzar
alrededor del Sol
y de la Luna
la danza del cóndor
la serpiente
el venado
dejemos que nuestros corazones
se desborden en cataclismos
y engendremos el vacío
con nuestras palabras
dialoguemos en círculo, en el día
y en media luna, en la noche
hablemos en tiempo de ayer
de ahora y de mañana
con nuestros Yayas
y nuestros Wawas
encendamos con nuestro futuro
los contornos
de todos los caminos
avancemos como águilas
a través de todas las vicisitudes
e imprimamos en ellas
la armonía de nuestros sueños
Vigilemos con los más
sofisticados radares
la integridad de sus venas
su aliento, su espíritu
sus manos, sus manos
constructoras
del futuro
del sueño
la ternura
del hermoso murmullo
de la vida.

Ariruma Kowii
(Nación Quechua, Ecuador)

PENSAR EN UNA POLÍTICA ECOLÓGICA
Uno de los principales problemas que trae consigo la epistemología moderna, es decir, el estudio teórico del conocimiento, radica en negar toda mirada de conjunto de la vida. Ha clasificado, por un lado, las ciencias exactas y, por otro, las ciencias sociales, como si tratara de dividir las ciencias y prácticas sociales siempre en esferas diferentes sin nada en común, sin una relación mutua, sin un fin ni proyecto de afirmación de la vida del ser humano y del mundo mismo. Así, por ejemplo, ha mostrado muchas veces como totalmente distintas y dispares las relaciones comunes que pueden establecerse entre la ecología y la política.
Esta epistemología moderna afirma un único método de adquisición de saberes, que termina por desconocer múltiples posibilidades en la creación del pensamiento y del saber humano, más aun, niega toda posibilidad de movimiento de conjunto. Esto significa, que la negación del movimiento de conjunto por esta epistemología moderna, lleva a omitir las relaciones entre los hombres y la naturaleza, las cuales establecen un escenario antropológico a través de una concepción que integra el mundo desde las múltiples interacciones, que constituyen el hábitat de todas las especies del planeta.
Mas, por otro lado, este no es simplemente el problema pues se terminaría aceptándose de una u otra forma que la clasificación de la epistemología es la única que debería solucionarse, la misma que fragmenta todo lo que rodea y está en el mundo. El problema real es de gran magnitud. Lo que está en juego somos los seres mismos en nuestro hábitat. Las necesidades y problemas que el mundo presenta como desafío al ser humano le exigen a éste la búsqueda de esa conexión perdida, de ese movimiento de conjunto, de ese proyecto común que afirme la vida en todo su esplendor sin negación ni fragmentación alguna. Todo ello, sin embargo, consiste en cómo realizar las posibilidades efectivas de tratar el deterioro del medio ambiente que se ha creado en nuestro entorno, en el hábitat, en el ecosistema.
Ahora bien, es un movimiento de conjunto el que puede ser una solución efectiva, donde la tierra es el lugar donde se manifiesta la vida y la muerte en toda su plenitud. Pues nadie negaría hoy, por ejemplo, en el caso de extinción o muerte de un ser viviente, cuando realmente éste muere, todo rastro de vida desaparece en él, es decir, todo lo que en la modernidad se llama diversidad biológica o todo lo que lo constituye internamente deja de vivir: muere su vida molecular, subcelular, celular, tisular, organológico, individual, poblacional, etc. Mientras que por otro lado, si le afirmamos la vida a este ser y la conservamos, todo en él sin exclusión alguna, vivirá. Así, pues, la muerte y la vida son movimientos de conjunto, sin embargo, está en cada ser humano elegir ya sea el movimiento de muerte o de vida; si elige el de muerte todo en él estará destinado a la muerte, pero si por el contrario, elige el de la vida, será él mismo el que vive.   
Es en este sentido que la ecología y la política, tomando la elección por la afirmación de la vida, no se excluyen mutuamente sino todo lo contrario, se integran en la necesidad de comprender el mundo, en la búsqueda siempre inconclusa de acciones para afrontar el mejoramiento y preservación de ésta, de la vida, en la que está inserta el ser humano mismo. La ecología estudia el ambiente de todos los seres vivientes, sus interacciones y sus fenómenos vitales, y obviamente, el ser humano hace parte de este conocimiento. La política aborda las relaciones interpersonales de los hombres, sus relaciones de poder, las formas de construcción de sociedad y, por lo tanto, las acciones de intervención que éstos hacen consciente e inconscientemente a su medio ambiente, a su hábitat, a su ecosistema. Así, por ejemplo, si el ser humano destruye su hábitat, su lugar de pertenencia, su territorio, su ecosistema y todo su entorno es claro que, sin desconocer a los otros seres vivientes que habitan la tierra, el mayor afectado es el mismo ser humano. De aquí que cuando algo comienza a estropearse en la tierra, la ecología y la política, se tengan que preocupar mutuamente con ahínco en buscar soluciones no solamente posibles sino efectivas, o sea, radicales, con una mirada de conjunto de afirmación de la vida.

domingo, 20 de marzo de 2011

¿En qué anda GECIPAP 2011?




Las siguientes son algunas de las actividades que GECIPAP está desarrollando o desarrollará en 2.011


1. Se ha iniciado formalmente la investigación titulada: “Ciencia Política y Administración Publica. Diferencias y complementariedades (propuesta para la creación de una red interinstitucional de investigación con operatividad en Medellín y Antioquia)”. Dicha investigación fue aprobada en convocatoria nacional 2.010, por parte de la Vicerrectoría de investigaciones de Bogota.

2. Se está terminando la investigación titulada: “Estudio teórico del poder constituyente: Aporte para procesos constituyentes en Medellín”. Dicha investigación fue aprobada en convocatoria de semilleros de investigación de estudiantes 2.010,  por parte de la Dime (Dirección de Investigaciones Medellín)

3. Se está realizando el trabajo (bajo la modalidad de extensión) titulado:  “Pedagogía y política para el desarrollo de la convivencia ciudadana en Medellín”

4. Desde el mes de Agosto de 2.010, se ha venido preparando por parte de los profesores Edgar Ramírez y Gustavo Adolfo Molina P, contando con la participación del profesor invitado Juan Carlos Monedero de la Universidad Complutense de Madrid, el seminario de doctorado titulado: “Estado, política y movimientos sociales” para ser ofrecido en los meses de marzo y abril de 2.011 en el Doctorado en Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia.

5. Se ha iniciado la preparación y emisión, a través de la emisora de la Universidad Nacional – sede Medellín, del programa radial: “Dialogo publico”. Este programa contiene varias entregas.

6. Se tiene previsto para el segundo semestre del año 2.011, en compañía de los profesores de la Universidad de Sevilla, Antonio Camacho y Pedro Gallardo (más un profesor mexicano) elaborar un nuevo proyecto de investigación sobre el tema:  Política pública educativa: los casos de España, México y Colombia. 

NOTA: Se encuentran en proceso de evaluación por parte de pares académicos:

1. La investigación ya concluida y titulada: “Administración pública y procesos de internacionalización de ciudades: el caso de Medellín 1.998 – 2010”.  Proyecto aprobado en convocatoria nacional de Investigación 2.009 – 2.010,  por parte de la Vicerrectoría de investigaciones Bogota.

2. El texto titulado “Escritos sobre Administración local y regional”, producto asociado al proyecto anteriormente mencionado.

miércoles, 2 de marzo de 2011

MAX WEBER Y EL CONTEXTO POLÍTICO-ESTATAL COLOMBIANO

Por Edgar Ramirez Monsalve
Profesor titular Universidad nacional de Colombia sede Medellín
Doctor en Educación y Sociedad, Universidad de Sevilla, España
Miembro de GECIPAP



Sociólogo  alemán -1864-1920- , incursionó en estudios de Economía, Derecho Política y Religión, ejerció docencia universitaria en varias universidades  – entre ellas la de Viena y Munich-, intentó sin éxito la formación  de un partido  alemán que combinase ideas socialdemócratas y liberales y participó activamente en el proceso  político constitucional de la redacción de la carta de Weimar.

Con Carlos Marx, Vilfredo Pareto y Emilio Durheim entre otros, se le considera uno de los clásicos del pensamiento sociológico moderno e iniciador de las corrientes antipositivistas de  las ciencias sociales, la sociología de Weber es una sociología comprensiva de carácter hermenéutica de connotaciones idealistas. Para teóricos contemporáneos de la política, como Norberto Bobbio, es el último Clásico  de la filosofía política.                 

En los textos Economía y Sociedad y La Formación del Espíritu del Capitalismo y la Ética Protestante, dio una idea comprensiva sobre el desarrollo del mundo capitalista, estableció variables explicativas de la aparición, desarrollo y consolidación de este sistema económico y socio-político.

Otro trabajo de singular importancia para el desarrollo de las ciencias sociales en occidente, es la historia de las religiones -La religión china: Confusionismo y Taoísmo, la religión en India: la sociología del Hinduismo y del Budismo, Judaísmo antiguo-, en el cual muestra el ascendiente social, político y cultural de las religiones en el plano individual y en la formación de la conciencia colectiva de diferentes culturas tanto en occidente como en oriente.

Más que una biografía detallada de la obra de este pensador de la política quisiera en estas líneas abordar aspectos relacionados con el ámbito de lo político, a la luz de las reflexiones Weberianas consignadas en trabajos como  El Político y el Científico, La Política como Profesión y La Burocracia e intentar abordar unas reflexiones sobre lo político-estadual en el contexto colombiano.

Para  Weber  el pensador del realismo político, la política es  “aspiración a la participación en el poder, o la influencia en la distribución del poder”, los fines del poder son o altruistas o egoístas, dicha aspiración se da al interior de los Estados o de los grupos humanos, pero la política siempre está movida por intereses.

La reflexión central de lo político en Weber refiere al Estado moderno, como relación de dominación, así lo expresa en El Político y el Científico, donde califica al Estado moderno como “asociación de dominio de tipo institucional, que en el interior de un territorio ha tratado con éxito de monopolizar la coacción física legítima como instrumento de dominio”.

El pensamiento político Weberiano da cuenta de la política como servicio y en eso  reconoce la tradición aristotélica, pero hace énfasis en la política como participación en el poder y como influencia, en este enfoque, nos remite a Maquiavelo, la política no sólo incorpora elementos de reflexión – ideas,  pensamientos e ideologías políticas-, la política implica las múltiples y variadas pasiones humanas, incluyendo el uso de fuerza, cuya expresión más racional y legal,  la ejerce el Estado de forma legítima.

Muchos de los conceptos que la moderna Ciencia Política ha incluido en sus distintas discursividades interpretativas de hechos y procesos políticos, hacen referencia a la obra de este pensador, la ética como responsabilidad social y la diferencia entre ética y política, el Estado moderno como el monopolizador legitimo de la fuerza, la burocracia como sistema de racionalización, pero igual, sistema de encuadramiento y dominación al punto que la denominó la moderna jaula de hierro.

Weber  asimila el eEstado desde lo institucional, el cual define un orden racional, que tiene efectos coactivos respecto al individuo y la comunidad, parte de esa racionalidad institucional, se basa en la diferencia entre la teoría general de lo jurídico y la teoría general de lo social.

La fuerza coercitiva del estado nace de su propio poder, de allí su capacidad para  monopolizar legalmente la fuerza.

Los tipos ideales Weberianos en la política como acción de dominación-tradicional, carismática y racional- se presentan de forma mezclada y compleja en la realidad, pese al esfuerzo de conceptualización y abstracción en los constructores teóricos de Weber.

Weber le apuesta a un tipo de democracia de corte plebiscitaria  que refuerce el papel del líder carismático, no obstante, no desconoce  que la racionalidad –tecno –legal y burocrática es la tendencia político estatal que predomina en el desarrollo de las sociedades modernas.

Weber es partidario de una democracia plebiscitaria con líder carismático, pero con contrapoderes como el peso que ejerce una burocracia racional y eficiente y un parlamento que sea capaz de controlar el desmedido poder de la burocracia.

El concepto de legitimación en Weber pasa por la asimilación que el individuo hace  del poder del líder o del poder institucionalizado, como máxima de actitud propia que se internaliza, pasando del poder de hecho al poder del derecho, ese orden jurídico externo internalizado  hace que los sujetos constitutivos del estado-nación acaten voluntariamente ese  orden como máxima de obediencia y legitimación del poder, ello opera en cualquiera de los tipos ideales de la cosmogonía Weberiana   -tradicional, carismática o racional  legal-.

Los poderes institucionalizados, el superior-orden constitucional -, o el inferior- la burocracia- no pueden ser reemplazados de forma indefinida por el uso de  la violencia institucional, por ello es necesario,  la existencia de un estado que encuentre en el derecho su fundamento de actuación.

Weber reclama un derecho formalizado que se ejerza bajo los presupuestos de abstracción y generalización, con unas reglas de tipo liberal propias del Estado de derecho de las sociedades burguesas.

El tipo ideal de Estado burgués en Weber,  pasa por el garantismo de derechos y responsabilidades respecto al ejercicio de funciones ciudadanas, es en el Estado de derecho  en donde se realizan las libertades individuales de cada ciudadano, esto asemeja  a Weber al pensamiento clásico liberal del siglo XIX, ello impide las tentaciones de la arbitrariedad  tan propias cuando se concentra el poder político.

No obstante, el pensamiento de corte liberal de Weber, es de anotar que el líder carismático como fuente legitimadora de poder  y el tipo de democracias publicitaria por la que abogaba en la Alemania de su tiempo, dio lugar al   despotismo autoritario de caudillismos arbitrarios, que hicieron caso omiso a los poderes y contrapoderes de control y regulación  en la concentración del poder del líder carismático.
     

viernes, 18 de febrero de 2011

Las Reformas Políticas en Colombia entre 1991 y 2003: una descripción

Por : Gustavo Adolfo Molina P.
                                               Doctor en Ciencias Políticas y Sociología
                                                                      Universidad Complutense de Madrid
                                                                      Profesor Asociado de Ciencia Política
                                                                      Universidad Nacional de Colombia



I. Algunos antecedentes.

En el texto titulado: “Reformas políticas. Apertura democrática”, edición dirigida por Cristina de la Torre, de 1985, el cual incluye artículos de varios autores (Jaime Castro, Virgilio Barco, Carlos Lemos, Álvaro Leyva, Alfredo Vásquez Carrizosa, Luis Carlos Galán, entre otros) se puede apreciar con claridad cuales eran los puntos que estaban en discusión para ser tenidos en cuenta en una reforma política.
Luis Carlos Galán, en artículo escrito para esa edición, mencionaba los siguientes:

“Considero oportuno comentar algunos de los puntos significativos en el contenido de la reforma política, en lo que se refiere a proyectos de ley o de actos legislativos:
·         La reforma electoral
·         Articulo 120
·         Estatuto de oposición
·         Carrera administrativa
·         Acceso a los medios de comunicación
·         Democracia interna de los partidos
·         Modernización del estado y democracia
·         Justicia
·         Contraloría[1]

Cada uno de estos puntos se desglosaba en varios mas y apuntaban a fortalecer la idea, según el autor, de que una reforma política era mucho más que un problema jurídico y que en lo fundamental era un asunto de cultura política, esto es, adquisición de valores, cambio de mentalidad y formación de conciencia sobre derechos y deberes de un sistema democrático.

Si bien los puntos mencionados no pasan de ser considerados como la visión personal de Galán, su referencia está motivada en mostrar que tipo de discusión temática se adelantaba por aquel entonces.

En el período de la administración de Virgilio Barco (1.986 – 1.990) se presentaron tanto una propuesta de plebiscito, como otra de referendo (ambas en 1.988), encaminadas al logro de una reforma política cuyos puntos han sido considerados como la antesala de la convocatoria de la asamblea constituyente de 1.991 (se hace referencia a los puntos que se discutían en el congreso y no a otras posibles causas de la convocatoria).

Entre los puntos a considerar de lo que se pensaba por parte de la administración de Virgilio Barco, debían ser objeto de la reforma política, tenemos:

“Profundización de la democracia por la vía de una mayor participación popular, mediante instrumentos como la financiación política ( inicialmente solo los gastos electorales), la circunscripción nacional para las minorías, los mecanismos populares de participación ( inicialmente la consulta popular en el ámbito local), el voto obligatorio, y aunque no los hemos mencionado, los proyectos de ley sobre la carrera administrativa de empleados públicos en las entidades territoriales y la organización administrativa del distrito especial, que estaban dirigidos a buscar mayor eficiencia en la administración publica y a ponerle coto al clientelismo municipal y departamental.[2]” 

En esta otra mirada, un tanto mas adelante en el tiempo, podemos apreciar igualmente, esta vez en la persona del ex ministro Fernando Cepeda, unas ideas sobre los puntos claves a tener en cuenta en una reforma política, situaciones ambas pensadas antes de la asamblea nacional constituyente.




[1] Galán, Luis Carlos. “Paz, reforma política y democracia” incluido en: Reformas políticas. Apertura democrática. Edición preparada por Cristina de la Torre, Editorial Oveja Negra, Bogota 1.985 Págs. 126 y siguientes.

[2] Cepeda Ulloa, Fernando. “La reforma política en Colombia” Documento en Internet, 2.001 Págs. 4 y 5   

lunes, 24 de enero de 2011

EL MOVIMIENTO CIUDADANO: LAS ASOCIACIONES VECINALES

Antonio Camacho Herrera                  Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Profesor Universidad de Sevilla
Uno de los movimientos más genuinos de los movimientos sociales es el ciu­dadano. Este se compone de asociaciones que tienen en la participación su máxi­ma pretensión. Constituye un factor básico para el sostenimiento de la democra­cia, puesto que mediante el mismo se genera una integración y articulación muy eficiente de la población en el marco político y social. Mengod (1992) señala que nos encontramos ante un movimiento de base, pluralista y unitario que debe ins­cribirse en una sociedad justa y solidaria, sin que se produzcan discriminaciones, ni exclusiones.
La conceptualización de movimiento ciudadano tiene significados diversos. Indica Galán (1992) que el origen del mismo se puede encontrar en los ciclos de manifestaciones del proletariado que ha tenido altos y bajos y momentos de movi­lización específicos. Nos situamos ante unos movimientos en los que participan diferentes clases sociales y que están articulados en torno a finalidades de carácter civil. Bastantes personas que pertenecen a este movimiento, provienen de segmen­tos sociales que debido a la situación de crisis económica se encuentran al margen del mercado de trabajo y de los sistemas de protección social, lo que implica un recrudecimiento de acciones cuando las situaciones empeoran ostensiblemente.
También hay quien considera que son los diferentes ambientes los que propi­cian el surgimiento del movimiento ciudadano, por lo que solamente se pueden tener en cuenta como tales, si las medidas de fuerza que propugnan son capaces de transformar la situación de una comunidad, sociedad o el propio Estado, en mate­rias tales como: urbanismo, vivienda, infraestructuras, desigualdades sociales, etc.
En España, el movimiento ciudadano se inició en zonas excluidas y se propagó de forma rápida hacia barriadas populares con una situación infraestructural más idónea y a sectores más interclasistas, en los que se solicitaba una distribución más ecuánime del espacio y de la vivienda, favoreciendo la expansión de la participación y la democracia. Estos primeros movimientos ciudadanos tenían una raigambre común: el territorio. Las personas que participaron en ellos, pusieron en marcha acciones tendentes a la consecución de viviendas, transportes, educación, sanidad, etc. Además, se organizaron de forma que agruparon a personas pertenecientes a diferentes clases sociales y vincularon a sus acciones a profesionales y técnicos cua­lificados, facilitaron el acercamiento a los medios de comunicación y, también, a los partidos políticos, con lo cual se consolidó un conglomerado reivindicativo muy importante que luchaba por la democracia y la libertad.
Los movimientos ciudadanos actuales tienen una corta historia. Aparecen en todo el mundo a partir de los años sesenta del siglo XX, aunque tienen una tradi­ción más antigua que, en algunos casos, podemos encontrar antecedentes en los últimos años de la Edad Media. De este modo en el norte y centro de Europa pode­mos encontrarnos con varios modelos de movimientos urbanos y ciudadanos. Durante los años sesenta algunos grupos pusieron en marcha luchas y guerrillas urbanas que tenían una orientación cercana a los colectivos y partidos de extrema izquierda, que fueron degenerando en acciones de carácter terrorista que ya están muy alejadas de los postulados del movimiento ciudadano. Otro ejemplo a consi­derar, lo constituyen los movimientos ciudadanos que reivindicaban la revitalización de la democracia de base, de los poderes locales, de las acciones tendentes a la optimización del medio ambiente, lo cual ha llevado incluso a nuevas maneras de trabajar entre los colectivos verdes y los partidos de corte ecologista.

En países como los Estados Unidos los colectivos urbanos y los nuevos movi­mientos sociales, que estaban configurados por grupos de negros, hispanos, homo­sexuales, etc., han llevado a cabo acciones unitarias en ciertos casos, pero no han podido articular propuestas políticas de carácter global. A nivel local, en determi­nados barrios de algunas ciudades, como Brooklyn en New York, han sido los pro­pios poderes públicos los que han apoyado iniciativas de determinadas comunida­des, como la negra en este caso, propiciándose una mejora de la organización comunitaria y un fomento del asociacionismo, favoreciendo que determinados líde­res del barrio trasladaran su acción a la arena política y defendieran las propuestas generadas en su sector social. Otro ejemplo, lo encontramos en Canadá donde los movimientos ciudadanos se han transformado bastante, ya que el elevar sus pro­puestas a los poderes públicos, ha originado transformaciones concretas en las polí­ticas sociales que se estaban implementando, aunque sólo en determinadas situa­ciones y diversos aspectos específicos. Con lo cual, podemos decir que las acciones gubernamentales globales no se han generalizado para toda la población.
En algunos lugares de la zona austral africana, los movimientos ciudadanos han favorecido un acercamiento entre las comunidades autóctonas de los países y los gobiernos y han logrado unificar en cierta manera, las tradiciones locales con las exigencias que tiene un estado moderno en la actualidad. Además, hay que reseñar que su forma de proceder ha servido como agente de socialización para los com­portamientos políticos modernos, que no han tenido que marginalizar, ni destruir, la cultura tradicional del país, sino integrarla en un todo sincrético en el que se aúnan lo tradicional y lo moderno. Este equilibrio que se ha venido manteniendo, no sin esfuerzo, durante los años noventa del siglo XX, se está rompiendo paulati­namente en Zimbabwe, actualmente en el año 2000, debido a la presión que está ejerciendo el gobierno del país, de mayoría negra, contra los blancos que todavía viven en el mismo y que decidieron quedarse allí después de las guerras raciales de 1980.

jueves, 13 de enero de 2011

EDUCACIÓN CIUDADANA Y CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA





Pedro Gallardo Vázquez

Universidad de Sevilla. Facultad de Ciencias de la Educación. Departamento de Teoría e Historia de la Educación y Pedagogía Social. C/ Camilo José Cela s/n. 41018 - Sevilla. Correo-e:  pgallardo@us.es

Resumen. A lo largo del presente artículo abordaremos el tema de la educación ciudadana para la convivencia democrática. Tras hacer una referencia al concepto de ciudadanía y describir alguna de las dimensiones de los conceptos de ciudadanía más significativos que se ofrecen desde diversas disciplinas, hablaremos del valor de la educación ciudadana como “herramienta esencial” para aprender a convivir juntos en una sociedad cada vez más abierta, compleja y global, destacando la importancia de la educación para la tolerancia y la educación para la solidaridad como vía para la consecución de una verdadera convivencia social.
PALABRAS CLAVE: Ciudadanía, educación ciudadana, convivencia democrática, tolerancia, solidaridad.

Summary. Throughout this article we will deal with the topic of the citizen education for the democratic co-existence.
   After mentioning the concept of citizenship describing it in relation to different subjects, we will follow talking about the value of the citizen education as an essential tool to learn how to live together in a more  and more open-minded, complex and global society.
   We will remark the importance of education to get tolerance and solidarity as well as a way of achieving a real social co-existence.
 KEY WORDS: Citizenship, citizen education, democratic co-existence, tolerance, solidarity.

1. Introducción
   En el mundo globalizado e interdependiente en el que vivimos, la solidaridad entre los pueblos aparece a menudo como un suplemento, en el mejor de los casos, una actividad que se ejerce ocasionalmente y que queda en manos de organizaciones especializadas en el campo de la ayuda humanitaria, pero no está integrada en la vida diaria de las personas.
   Pensamos que, en esta época caracterizada por la globalización, la ciudadanía tiene que integrar la relación Norte-Sur no sólo en el terreno moral, sino en la acción social, en los problemas que, allí y aquí, hay que resolver para construir un mundo habitable donde la dignidad humana sea patrimonio de todos los hombres y mujeres que compartimos el planeta. Pero para la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas europeos  la relación con el Sur está ausente o deformada y sólo aparece vinculada a aspectos “añadidos” o “complementarios” (caridad, compasión, altruismo, asistencia..., cuando no interés económico o de “seguridad”...). Esta situación tiene efectos muy negativos porque debilita la acción ciudadana en su fundamental componente solidaria y, particularmente, la presión y movilización social que es necesaria para cambiar las relaciones Norte-Sur, reducir la brecha entre los países ricos y pobres, para construir una sociedad en la que no existan las actuales situaciones de injusticia, pobreza, desigualdad, marginación  y exclusión social.
    La solidaridad no consiste sólo en dar porque tenemos o porque nos sobra, aunque eso tenga buena intención; la solidaridad es un modo de vida, una actitud  que debemos asumir no sólo en caso de emergencias originadas por situaciones de guerra, hambre, sequía, inundaciones, terremotos, ‘tsunamis’, huracanes, etc., sino también ante los diferentes problemas que afectan a otras personas: los próximos a nosotros, los de nuestra calle, barrio o ciudad, y también muchos otros que no conocemos, pero que necesitan nuestra ayuda, ayudándoles en la medida de nuestras posibilidades a solucionarlos.
   La educación es el medio más adecuado para formar ciudadanos libres, democráticos, responsables y críticos, que contribuyan a la construcción de una sociedad más justa, igualitaria y equitativa, donde exista la convivencia democrática y el respeto a las diferencias individuales, promoviendo valores, tales como: respeto, tolerancia, solidaridad, justicia, igualdad, ayuda, cooperación y cultura de paz, potenciando actitudes de respeto hacia la diversidad cultural, ideológica, política y de costumbres, y la no discriminación por razones sociales, de raza, religión o sexo, y fomentando la adquisición de normas sociales que posibiliten la convivencia de todas las personas en una sociedad libre, democrática, abierta, multicultural, plural y globalizada.     
  La tolerancia, entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una forma de ser y de actuar diferente a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es un valor de enorme importancia para la convivencia pacífica, plural y libre entre todas las personas en una sociedad cada vez más diversa tanto cultural como religiosamente, compuesta por hombres y mujeres de distintas nacionalidades, ideologías políticas, confesiones religiosas, etc.  
   La necesidad de una educación para la tolerancia deriva de un hecho fundamental de nuestro tiempo: la convivencia de diversas y aún opuestas concepciones del hombre, de la moral y de la política en el seno de las sociedades democráticas.
   Educar para la tolerancia es fomentar sentimientos de confianza y respeto basados en el conocimiento. Aprender a ser tolerante es aprender a confiar y a respetar a quien es diferente porque su aspecto externo es distinto del nuestro o porque no piensa y actúa igual que nosotros, sobre todo si se encuentra en una posición de inferioridad o debilidad. Sólo se puede tener respeto y confianza en alguien a quien se conoce. Conocemos a los demás dándoles la ocasión de darse a conocer y escuchándoles, y también aproximándonos a su realidad e intentando comprenderla.
   La solidaridad es una característica que define a las personas que se preocupan por las necesidades y los problemas de los demás y procuran ayudarlos en la medida de sus posibilidades, un valor universal que refleja la grandeza de las personas y también la grandeza de los pueblos ante las catástrofes naturales y las situaciones de emergencia que requieren la colaboración de los ciudadanos, organizaciones humanitarias y gobiernos de distintos países para ayudar a las poblaciones afectadas por los conflictos armados, graves inundaciones, etc.
   La educación en y para la solidaridad persigue la implicación de todos los sectores sociales en la construcción de una sociedad multicultural, justa, tolerante, solidaria y equitativa, donde se respeten los Derechos Humanos y de ciudadanía de todas las personas que forman parte de ella. Está orientada hacia el compromiso y la acción transformadora y posee un fuerte componente autocrítico hacia las propias posiciones, hábitos y valores.
    Educar en valores es ante todo educar para la libertad, la igualdad, la convivencia, la tolerancia, la solidaridad, la justicia y la paz.

jueves, 28 de octubre de 2010

LAS ORGANIZACIONES SOCIALES Y LA GESTION PÚBLICA



Ramiro Alberto Velez Rivera
Magister en Ciencia Política UdeA
Director Centro de Investigación Territorial
ESAP Antioquia-Chocó
Profesor UNAULA-UdeA






  1. GESTIÓN PÚBLICA Y PODERES MUNICIPALES.


El Estado Colombiano ha presentado en las cinco décadas recientes transiciones de interés administrativo y político, el Estado patrimonial sustentado en  Administraciones Públicas rígidas con fuerte inclinación centralista y el Estado Territorial caracterizado por la división administrativa de los Entes Territoriales  con el estricto propósito de la captación de Recursos Fiscales según la estratificación territorial, han cedido terreno para el ingreso en la esfera pública del país de la Sociedad Cívica sustentada en las categorías de reconocimiento de organizaciones sociales y locales incidentes en el desarrollo municipal y local y sustentado en el desdibujamiento de los cánones administrativos y políticos de corte central para sustituirlos por Políticas Públicas de inversión y desarrollo de corte municipal. Las transiciones estatales están ligadas a nuevas cosmovisiones  sociales y rectificación del poder político que fluyen hoy del ámbito local y municipal y sus correlatos son poderes locales legitimantes de organizaciones sociales con objetivos públicos específicos y prácticas de la Gestión Pública que reconocen los atributos de la autogestión local y de municipios con arraigo en Derechos Civiles y grupos de ciudadanos localizados estratégicamente en la Sociedad Cívica para propiciar decisiones gubernamentales procedentes de organizaciones sociales fuertes que deliberadamente toman distancia del Estado patrimonial y central que sirve de fachada al Estado de Derecho.

El debate público subsidiario del desmembramiento del Estado de Derecho  reflejado en la legitimación de la Sociedad Cívica con poderes municipales fuertes y organizaciones sociales emergentes, ineludiblemente expresa la rectificación de la Administración Pública, de la Gestión Pública y de los contenidos del Gobierno Público.  En esta perspectiva el debate indicado muestra cambios definitivos en los postulados de la Administración Pública Colombiana, cambios decisivos en las estrategias de la Gestión  Pública y alternativas en el ejercicio del gobierno público relacionadas con la combinación de planos políticos y estatales que en todos los casos conceden carácter deliberante a las organizaciones sociales y a los grupos de ciudadanos que localizados en territorialidades no estatales configuran nuevos contextos públicos para legitimar intereses comunitarios históricamente irreconocibles.

En el marco de la Sociedad Cívica sustentada en planos políticos, gubernamentales y territoriales de corte horizontal, indiscutiblemente la Administración Pública modifica sus nomenclaturas internas y sus objetivos de desarrollo e integración social; efectivamente la Administración Pública del país registra transiciones vinculadas con Políticas de inversión sin planeación hacia Políticas Públicas  articuladas al desarrollo territorial y diseñadas por organizaciones sociales  zonales que interpretan detalladamente las necesidades sociales  y las estrategias adecuadas para propiciar salidas ciudadanas de la crisis, en esta medida la Administración Pública se mueve de la planeación central al reconocimiento de alianzas comunitarias que autoproducen los criterios y las acciones públicas para propiciar el desarrollo racional de municipios,  zonas, barrios y organizaciones sociales ubicadas estratégicamente en este panorama  de cambios tramados sobre el cuerpo de la Administración Pública Colombiana  de corte societal.