lunes, 13 de octubre de 2014

DOS ESCRITOS SOBRE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL : José Maria Guelbenzu ( a proposito de la obra " Noviembre de 1.918 " de Alfred Döblin ) y Paul Seabright ( cuatro mitos de la gran guerra )


SOBRE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

27 JUN 2014 - 14:24 CET1
Alfred Döblin vuelve de la guerra
Se publica íntegra por primera vez en castellano la tetralogía 'Noviembre de 1918'
1403871882_093028_1403872548_noticia_normal
Los generales europeos delante del vagón donde firmaron el armisticio de la Primera Guerra Mundial en noviembre de 1918. / AFP
Noviembre de 1918 es una monumental novela de uno de los más grandes escritores en lengua alemana del pasado siglo. Alfred Döblin, bien conocido en España por haber sido editadas la mayoría de sus novelas, entre ellas su obra maestra, Berlin Alexanderplatz (Cátedra, 2002), nació en la actual Szczecin, Polonia, en 1878. Pertenece al movimiento expresionista que tanto peso tuvo en las vanguardias de principios del siglo XX, se exilió a Francia en 1933 a la toma del poder por los nazis y posteriormente a Estados Unidos. En 1945 regresó a Alemania y completó los cuatro volúmenes de Noviembre de 1918, obra que vio la luz en 1950. Esta es la primera vez que se traduce completa y de manera fiable a nuestra lengua, gracias al esfuerzo extraordinario del profesor Carlos Fortea.
La novela arranca en el fin de la guerra de 1914-1918, con el Ejército alemán de retirada, y llega hasta los primeros días de enero de 1919, con el asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Es una novela histórica, pero es mucho más que una novela de género gracias a la poderosa escritura de Döblin. El expresionismo fue un movimiento que priorizó el subjetivismo del artista, esto es, la “expresión” contra la representación objetivista, “impresionista” de la realidad, de manera que destacaba sobre todo la seria crisis existencial del individuo al tiempo que criticaba la alienación del industrialismo, la represión moral y religiosa, y marcaba una tendencia a mostrar la realidad interior y el análisis psicológico, pero también un compromiso social y de denuncia apoyado en un lenguaje preciso, crudo que no desdeñaba una visión siniestra de la vida capaz de llegar hasta el absurdo, como sucediera con Franz Kafka.

lunes, 18 de agosto de 2014

III CONGRESO DE CIENCIA POLITICA.
ASOCIACION COLOMBIANA DE CIENCIA POLITICA ( ACCPOL)
CALI 24, 25 y 26 DE SEPTIEMBRE DE 2014
POPAYAN 27 DE SEPTIEMBRE DE 2014

" Conflicto, ciudadania y posconflicto. El sistema politico y las relaciones internacionales en tiempos de cambio. "

Para ingresar hacer click en el Link que se ofrece en el siguiente renglon :

2014.accpol.org

viernes, 25 de julio de 2014

SOBRE LA OBRA : " LA MISERIA DEL MUNDO "  DE PIERRE BOURDIEU

Por : Marina Oybin

25/02/14
Bourdieu: la miseria de los otros, la de todos
Sociología. El sociólogo francés organizó una obra en los 90 que hoy se vuelve a leer. El libro pone en evidencia las consecuencias del neoliberalismo y cuestiona la idea de igualdad de oportunidades.
Por Marina Oybin
http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/politica-economia/Bourdieu-miseria_0_1089491064.html
En 1993 Pierre Bourdieu dirigió y publicó una obra colectiva que iba a despertar la atención del mundo académico y también de la sociedad francesa en primer lugar y luego en otros países como el nuestro. En La Miseria del mundo, Bourdieu reunió testimonios de hombres y mujeres con profundas dificultades sociales en sus vidas en Francia, a principios de los 90. El exhaustivo trabajo, que incluye una voluminosa serie de entrevistas y análisis, y que llegó a ser un best-séller que vendió cien mil ejemplares en poco tiempo, ha sido reeditado (FCE). Es una obra fundamental para la sociología global y, claro, para la formación de los cientistas sociales argentinos. Cuatro sociólogos locales elogiaron, analizaron la recepción del texto en Francia y, en algún caso, cuestionaron su metodología. Es decir, abordaron una pregunta clave de la sociología respecto de la distancia con el entrevistado. Bourdieu no tuvo empacho en contradecir las corrientes positivistas de entonces que exigían una distancia extrema con el objeto de estudio. El libro también sirvió para provocar esta polémica y sacudir las raíces académicas de la investigación y llegar a una síntesis metodológica que con el tiempo, lógicamente, también se iba a cuestionar. El libro está vigente: analiza el sufrimiento social producto de transformaciones estructurales aún vivas y disecciona transformaciones estructurales.
Dirigido por Bourdieu, un equipo de más de quince prestigiosos sociólogos, como Patrick Champagne o Loïc D. Wacquant, trabajó durante tres años haciendo entrevistas que se presentan acompañadas por análisis teóricos y metodológicos. Hay también entrevistas y análisis realizados por el propio Bourdieu. Son testimonios intensos en relación a la dificultad que presentan algunos grupos para vivir plenamente. Las entrevistas, profundas, que llegan al núcleo del objeto de estudio, permiten acercarse a los actores sociales, a la miseria de otros, cuyos sentimientos devienen próximos.
“No lamentar, no reír, no detestar, sino comprender. De nada serviría que el sociólogo hiciese suyo el precepto spinoziano si no fuera también capaz de brindar los medios de respetarlo. Ahora bien, ¿cómo facilitar los medios de comprender, es decir, de tomar a la gente como es, sino ofreciendo los instrumentos necesarios para aprehenderla como necesaria, para necesitarla, al relacionarla metódicamente con las causas y las razones que tiene para ser lo que es? ¿Pero cómo explicar sin sujetar con alfileres? Cómo evitar, por ejemplo, dar a la transcripción de la entrevista, con su preámbulo analítico, el aspecto de un protocolo de caso clínico precedido por un diagnóstico clasificatorio?”, escribe Bourdieu.
Los ensayos y entrevistas permiten develar situaciones que vuelven verdaderamente miserable la vida de estos hombres y mujeres. Uno percibe que se trata de sujetos inmersos en estructuras sociales que comprimen sus vidas y las hacen dramáticas. Al tiempo, el Estado se aleja cada vez más. Son vidas que quizás podrían haberse vivido de otro modo, pero que sólo llegan a ser grises.



domingo, 1 de junio de 2014


DOS DECADAS DE PARTICIPACION CIUDADANA EN COLOMBIA.

Por : Fabio Velasquez
         Presidente Ejecutivo del Foro Nacional por Colombia

Dos décadas de participación ciudadana: la Ley 134 de 1994 al banquillo
Hay problemas de diseño, vicios de la política y una concepción recortada de la democracia participativa, que le han quitado su eficacia. Una nueva ley -en revisión por parte de la Corte Constitucional- permitiría corregir algunos de estos problemas.
Fabio E. Velásquez C. *
http://razonpublica.com/images/stories/analistas/fabio%20e%20velsquez%20c.jpg
* Presidente Ejecutivo del Foro Nacional por Colombia


Apertura democrática….
La Ley 134 de 1994 está de cumpleaños. En sus dos décadas de existencia no ha producido  los resultados esperados como herramienta para el uso efectivo del derecho ciudadano a participar en las decisiones públicas. ¿Qué pasó?
La historia es sencilla: hace treinta años el Congreso institucionalizó algunos espacios de participación, y esto creó expectativas en diversos sectores hasta entonces excluidos de las instancias de decisión. Esas expectativas se transformaron en entusiasmo cuando los constituyentes en 1991 decidieron instaurar un régimen de democracia participativa. Con la Ley 134 se reglamentaron los mecanismos de participación directa, uno de los dispositivos para democratizar las decisiones públicas.
El entusiasmo fue flor de un día. Rápidamente se convirtió en descolorida ilusión y, más rápido aún, en desencanto. En realidad, los ciudadanos dieron poco uso a los dispositivos consagrados en la ley y los convirtieron prácticamente en pieza de museo. Corta vida la de una ley que respondió a un clamor popular de apertura democrática y que pudo tener otro destino si el legislador hubiera comprendido el alcance de la participación y la ciudadanía hubiera entendido el significado de la democracia participativa.
…y una ley ineficaz
La Misión de Observación Electoral (MOE) publicó en 2012 el único estudio sistemático que se ha realizado en Colombia sobre los mecanismos de participación consagrados en la Ley 134. Aunque la MOE no propone  ninguna valoración de los mecanismos estudiados, sí se refiere a las críticas realizadas por líderes sociales, expertos y dirigentes políticos al diseño de la norma, así como a su “aparente fracaso”.
Fundadas o no tales críticas, lo cierto es que la 134 ha sido  ineficaz. Las estadísticas que entrega la MOE confirman esta tesis: entre 1991 y 2012 se iniciaron 130 trámites de revocatoria del mandato, de las cuales el 75 por ciento no superó la etapa de recolección de apoyos, mientras que el 25 por ciento llegó a la fase de votación, pero ninguna de ellas logró la revocatoria del respectivo alcalde.
En materia de iniciativa legislativa, hasta 2012 hubo tres de acto legislativo, ninguna de las cuales prosperó; seis de proyectos de ley, de los cuales sólo dos tuvieron éxito (la Ley 119 de 1994, con más de un millón de firmas, y la Ley 1354 de 2009 que convocó al referendo de la segunda reelección, con casi 4 millones de firmas); tres proyectos de ordenanza que fueron rechazados por las Asambleas; y cuatro proyectos de acuerdo municipal, de los cuales solamente uno fue aprobado.

domingo, 4 de mayo de 2014

ETICA Y POLITICA


ETICA Y POLITICA-

NECESIDAD DE LOS CODIGOS DE ETICA:

SU CUMPLIMIENTO Y APLICACION

                                                                    Dra Amalia Mattio

 

INTRODUCCION

Para analizar la necesidad de la elaboración, e implementación de  Códigos de Etica como instrumentos para lograr la transparencia en la  Administración Pública consideramos que en primer término se hace imprescindible realizar un análisis de la política, el ámbito de la misma y la relación entre el Estado - la comunidad y el entorno en el cual se desarrolla la actividad de los funcionarios públicos.
CIENCIA POLÍTICA O POLITOLOGÍA, es la disciplina, que tiene como  objetivo  el estudio sistemático del gobierno en su sentido más amplio. Abarca el origen de los regímenes políticos, sus estructuras, funciones e instituciones, las formas en que los gobiernos identifican y resuelven problemas socioeconómicos así como las interacciones entre grupos e individuos importantes en el establecimiento, mantenimiento y cambio de los gobiernos.
La ciencia política se considera generalmente parte de las ciencias sociales. Su relación con estas ciencias admite dos perspectivas: para  algunos  la ciencia política ocupa un lugar preponderante porque las cuestiones individuales y colectivas que estudian otras ciencias sociales siempre tienen lugar en el marco de la política como manifestación de una creencia personal, como actividad profesional y como ejercicio de autoridad. En cambio para otros  la ciencia política tiene por objeto servir a las otras ciencias sociales porque depende de sus conceptos, métodos y averiguaciones.
Lo  cierto es que durante los casi cien años de vida de la ciencia política como disciplina académica, dentro de las ciencias sociales ha sido considerada la clave de las cuestiones políticas.
Los precursores de las ciencias políticas se ocupaban de la forma de alcanzar y mantener objetivos ideales. Cuestiones como cuál es la mejor forma de gobierno son consideradas ahora completamente fuera del ámbito de la disciplina. Ésta se ocupa actualmente de lo que es en vez de lo que debería ser.
Hoy en día, la mayor parte de la investigación que se publica en el campo de la ciencia política tiene que ver con temas concretos, como las campañas electorales y las elecciones, el proceso legislativo, el poder ejecutivo, las regulaciones administrativas, los impuestos y la seguridad social, las relaciones internacionales, la política comparada, la toma de decisiones jurídicas y las acciones e influencias de los grupos involucrados en las finanzas, el trabajo, la agricultura, la religión, las culturas étnicas, los militares o los medios de comunicación.

LA POLITICA COMO ACTIVIDAD AL SERVICIO DEL HOMBRE
La política es un arte y una técnica del gobierno del Estado: el arte y la técnica de dirigir a los hombres a través de directivas generales en la dirección de un fin común que es la realización de condiciones de vida favorables para el mejor y más pleno desarrollo del hombre” (Michel Riquet)
Así entendida la política es una actividad al servicio del hombre como el Estado es una Institución a su servicio.
El hombre es un ser con un triple orden de necesidades:
v Necesidades materiales: porque tiene un cuerpo
v Necesidades de orden intelectual, porque tiene ideales
Necesidades ético religiosas, porque tiene un alma Sus acciones pueden agruparse también en tres categorías:
v Necesarias, pues se dan con entera independencia de la voluntad (ej. La actividad biológica)
v Las que se dirigen a la producción de cosas: obras mecánicas y artísticas.

Estos dos tipos de acciones el hombre las realiza libremente sin que quien las ejecuta se vea impelido a hacerlo por ninguna exigencia de su naturaleza racional.
v La tercera categoría de acciones son aquellas que si bien el hombre las ejecuta libremente también tienen su razón de ser en su naturaleza racional y que son las acciones que buscan la perfección del hombre en cuanto tal.
Vemos entonces que existen tres órdenes:
1.     El de la naturaleza física
2.     El de las obras de arte
3.     El de la conducta moral

La política relaciona al hombre con la sociedad, es el quehacer natural del hombre dentro de la sociedad, siendo ésta el producto natural en donde desarrolla su vida esa inclinación a la vida social del hombre involucra también una inclinación a las virtudes.
Esto nos indica que la realidad política es esencialmente ética en su misma constitución interna, pues el movimiento que la funda no es la voluntad libre y pura, ni un instinto forzoso, sino un movimiento intrínsecamente moral y moralmente obligatorio. De la misma manera que es moralmente obligatorio tender a la propia perfección, es obligatoria la vida en sociedad por lo tanto es el orden moral quien da existencia y rige la vida política cuyo fin consiste en procurar el bien común en síntesis: servir al hombre

sábado, 5 de abril de 2014


SOBRE LA OBRA : " EL PRÍNCIPE " DE NICOLÁS MAQUIAVELO.

VARIOS TEXTOS.


16/08/13
Cuando la política sólo piensa en el poder
Condenado por su crudo relativismo moral, que aconseja mentir, robar y llegar al crimen si el ejercicio del poder lo requiere, algunos teóricos vieron en el pragmatismo radicalizado de la obra de Maquiavelo, un signo del Estado moderno. Aquí, una relectura crítica de ese texto que cambió la ciencia política y aún genera polémicas, las novedades que trajo el quinto centenario y dos opiniones expertas.
Por Ivana Costa

Por una valiosa carta, sabemos que fue un día como hoy, hace quinientos años, que Nicolás Maquiavelo comenzó a redactar El príncipe. Despojado por los Médicis de su puesto en la cancillería de Florencia, exiliado –al cabo de padecer prisión y tortura, acusado de conspiración–, en la miseria, le cuenta en ella a su ex colega Francesco Vettori, enviado florentino ante el Papa, que acaba de terminar “un opúsculo, De principatibus , en el que profundizo todo lo que puedo en las reflexiones sobre este tema, discutiendo qué es el principado, cuántas especies hay, cómo se adquieren, cómo se conservan, por qué se los pierde”.
La carta está fechada el 10 de diciembre. Recién en marzo Maquiavelo había sido liberado de su cautiverio gracias a una amnistía decretada tras la elección de Giovanni de Médicis como Papa; había marchado al campo con su familia, y allí se había puesto a escribir una obra ambiciosa: los Discursos sobre la primera década de Tito Livio. En un momento, sin embargo, decidió interrumpirla para confeccionar este otro librito mucho más condensado que, se supone, redactó en un breve lapso.
Los veintiséis capítulos de El príncipe llevan, de hecho, la impronta de una urgencia vertiginosa y de una esperanza manifiesta: Maquiavelo creía que si algún miembro de la poderosa familia de banqueros que gobernaba en el Palacio de la Señoría llegaba a leerlo no iba a dudar en contratarlo para trabajar nuevamente en la política de su patria.
En eso se equivocaba Maquiavelo. En primer lugar, porque ninguno de los amigos con los que había trabajado para el derrocado gobierno republicano iba a arriesgarse a acercarles a los nuevos Señores la voz de un proscripto. (Hay otra carta, en la que Maquiavelo se da cuenta de que Vettori en realidad no hará nada por mejorar su situación; y es de una tristeza incomparable). En segundo lugar, porque Maquiavelo sobreestimaba la capacidad de los Médicis para tomar decisiones exclusivamente sobre la base de las aptitudes intelectuales de su interlocutor: una cosa es elegir pintores, escultores y arquitectos para que embellezcan la ciudad, o poetas para que narren la gloria familiar, y otra muy distinta es ponerse a analizar sin prejuicios un tratado de política –por breve que sea– escrito, encima, por alguien que ni siquiera es un aliado. Dicen que cuando, tres años más tarde, “Lorenzino”, heredero de Cosme y de Lorenzo el Magnífico, al fin recibió El príncipe como obsequio lo hizo rápidamente a un lado para detenerse en unos perros de caza que le había traído algún mercader ignoto.
Tuvieron que pasar otros cuatro años para que alguno de los Médicis se fijara en Maquiavelo; y esto, a instancias de sus nuevos amigos: los jóvenes aristócratas del círculo de la Academia Platónica de Florencia, que advirtieron pronto la fresca lucidez del antiguo canciller que regresaba del exilio. En 1520, Julio de Médicis, tío y sucesor de “Lorenzino”, y futuro Papa Clemente VII, le confió algunas tareas. Escribió entonces algunas obras muy significativas, piezas dramáticas de su propia cosecha y tratados históricos o políticos por encargo.
La fortuna de una obra
Pero Maquiavelo no quería ser un filósofo de la corte (como Galileo Galilei) ni un analista o funcionario de escritorio (como Francisco Guicciardini); quería actuar en política. Con los años, algo llegó a conseguir, aunque ya no se le delegaron tareas de primera línea, como las que había llevado a cabo durante la República, cuando negociaba personalmente con casi todos los mandatarios de los Estados italianos, con el rey de Francia Luis XII, con el emperador romano germánico Maximiliano, con el temible pontífice Julio II, y con un avasallante César Borgia, en plena campaña expansionista. En cuanto a El príncipe: permaneció inédito y, en vida de Maquiavelo, no trascendió más allá de sus allegados. Fue publicado en Roma y en Florencia, en 1532, cinco años después de la muerte de su autor. 

viernes, 14 de marzo de 2014


 ENTREVISTA A JORDI BORJA.

Jordi Borja: "Como está el mundo, tender al conservadurismo es catastrófico"

En esta charla, el urbanista catalán sostiene que el derecho a la vivienda, pero sin acceso a la movilidad, al trabajo y a la centralidad, no es suficiente para formar ciudadanos.

Por Horacio Bilbao

Viajero incansable, el catalán Jordi Borja es un habitué de Buenos Aires. Llega aquí periódicamente por conferencias, amistades o presentaciones de libros. El último, Ciudades, una ecuación imposible, (Editorial Café de las ciudades), es una compilación de ensayos de varios autores que abordan el tema en el que Borja es referencia. Su voz, su mirada de urbanista de formación comunista, cobra más fuerza ahora frente a la crisis europea. Los movimientos sociales que encabezan la resistencia en el viejo mundo, los indignados, tienen entre sus proclamas temas que Borja engloba en el derecho a la ciudad. Aunque sea esa una ecuación imposible: compatibilizar competitividad económica, cohesión social, sostenibilidad ambiental, gobiernos democráticos y participación ciudadana. Borja va en sus textos y también en esta charla del “crepúsculo” a la “aurora urbana”, de los signos negativos representados por esta crisis a unas tendencias positivas evidenciadas por fin en una resistencia social.

¿Los gobiernos atienden más a los especuladores inmobiliarios, a la burguesía financiera, y mucho menos a las necesidades sociales de la gente?

En el caso español, que ha sido absolutamente escandaloso, junto al de los Estados Unidos, muchas autoridades veían como estupendo el hecho de que se construyeran muchísimas viviendas. Decían que indicaba desarrollo, crecimiento, empleo, flujos de dinero. En 2009, el Banco Mundial recomendaba que se desregularan todas las trabas urbanísticas y fiscales para que hubiese más construcción. El resultado ha sido una crisis financiera, social, de territorio, con barrios y ciudades abandonados y a medio hacer. Significó una regresión social y económica muy importante.

Con millones de damnificados y unos pocos beneficiados, jamás castigados…

El problema de esta crisis es que ha desarrollado una mentalidad especulativa en distintos sectores de la sociedad. No es que toda la gente haya jugado a esto. Pero existía la idea, mítica, de que tener suelo, ladrillos, viviendas, departamentos, era poseer bienes que sólo podían aumentar de precio. España, entre 1997 y 2007, edificó más viviendas y metros cuadrados que Reino Unidos, Francia y Alemania juntos. Cuando cayó la demanda, cayó la actividad económica, subió el desempleo, y empezó a haber gente que ya no podía pagar sus créditos. Los bancos entraron en crisis, y desahuciados, le exigieron a la gente que les entregara las viviendas, pero como ahora valían menos, salieron a cobrar las deudas al valor que tenían antes. No tienen cómo cobrar. La gente que no tiene crédito ni empleo, pero hacen constar esas deudas y equilibran sus balances. Es una economía ficticia.

¿Han sido cómplices o débiles los gobiernos para que esto ocurriera?

Si se han normado tasas de interés muy bajas para las hipotecas, si no controlan a los bancos, si no tienen políticas para aprovechar las plusvalías urbanas, si permitieron operaciones especulativas sin demanda solvente, si el planeamiento ha facilitado este tipo de urbanizaciones, ha habido complicidad de los gobiernos locales y nacionales.

jueves, 20 de febrero de 2014

El capitalismo del ego engendra monstruos. Ulrich Beck


El capitalismo del ego engendra monstruos

Nadie cree ya en nada, solo en lo que cada uno quiere: de ahí se deriva la desconfianza de todos  frente a todos. La ceguera del Fausto digital ha dado origen a una crisis europea que cuestiona el núcleo del sistema

Ulrich Beck

Sobre el homo oeconomicus, la ideología neoclásica o neoliberal está todo dicho, si bien no por parte de todos. Ya el poeta favorito de Alemania, Goethe, predijo en 1832 en su drama Fausto el dominio universal del dinero… ¡Y en verso! Sin embargo, a comienzos del siglo XXI tenemos que añadir algo esencial, nuevo y original: el Fausto digital, o más exactamente: el atrevimiento y ceguera fáusticos del capitalismo del ego.

Frank Schirrmacher, coeditor del Frankfurter Allgemeine Zeitung, describe en su libro de reciente aparición, Ego, cómo la implantación de este “nuevo” egoísmo ha ido adquiriendo carácter normativo y, tras la guerra fría, ha sellado la victoria de la teoría de la elección racional hasta en los detalles más nimios del mundo de la vida; incluso en el alma digital del homo novus. Hasta el concepto sartriano de “mala fe” se queda demasiado corto, puesto que presupone la libertad de elección.

Los economistas afirman, naturalmente, lo de siempre: se trata solo de modelos. La del homo oeconomicus no es más que una hipótesis. Pero en el drama real, de desenlace abierto, en el que todos somos participantes y espectadores, víctimas y cómplices, lo que está en juego es cómo el homúnculo económico —un ciborg, un androide, una figura artificial, a medio camino entre la máquina y el hombre— se ha escapado de los “laboratorios frankensteinianos de Wall Street”. Esa narración dramática también extrae su potencia de la brutal sencillez con la que se reacciona a la complejidad extrema del mundo: 1/0, sí/no, conectar/desconectar: es decir, los hombres actúan con códigos informáticos de acuerdo con las leyes de los economistas.

Nadie cree ya en nada, solo en lo que uno quiere. De ahí se deriva la desconfianza de todos frente a todos, de la que el mal se alimenta en todas partes. Aquí tenemos la paradoja: en un momento histórico en el que las instituciones del Estado de bienestar, los mercados financieros y la relación con el entorno natural sufren una crisis fundamental, surgen las “ego mónadas”. Su funcionalidad no solo estriba en ocultar frente a otros las consecuencias de la propia acción. Más bien han de interpretarse como estrategias de evitación del riesgo en un mundo de riesgos globales: como una socio patología del capitalismo del ego.

La política de ahorro con la que se responde a la crisis financiera es percibida como injusta

 La crisis financiera y europea solo abre una primera perspectiva de esta ceguera del Fausto digital. Los mercados financieros no son más que los primeros mercados automatizados. Pero les seguirán otros. La comunicación social, los grandes datos, los servicios secretos, la manipulación de los consumidores, a quién se considera un terrorista, las universidades en la barahúnda reformista neoliberal, las relaciones amorosas digitalizadas, el choque de las religiones mundiales en el espacio digital, etcétera.